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Volcán Santiaguito

Ascenso al Volcán Santiaguito

 

Con rumbo hacia Tierra Fría – Xela –, viajamos desde la Ciudad de Guatemala, en la noche del día viernes 16 de noviembre de 2007, el autobús se detuvo en unas de las gasolineras que se ubican en jurisdicción de San Lucas Sacatepequez, en este lugar abordaron al autobús unos compañeros, y a la vez aprovechamos para abastecernos de alimentos y bebidas hidratantes – principalmente agua –, luego proseguimos nuestro camino, algunos iban platicando, otros durmiendo,  no paso mucho tiempo cuando el sueño empezaba a vencerme, intenté dormir en el autobús, pero es muy incómodo y no me fue posible conciliar el sueño, cerca de las tres y media de la madrugada del sábado,  el autobús nos trasladó hasta el caserío Llanos del Pinal, como a 7 kilómetros de la Ciudad de Quetzaltenango, en ese lugar nos recibió una fría madrugada, estimo que la temperatura promedio era de unos seis grados centígrados, pronto empezaron los preparativos de las mochilas y aproximadamente a las cuatro de la mañana se inició la caminata con destino al Volcán Santiaguito.

 

En siguiente link podrán ver un fragmento de video de la erupción del Santiaguito

http://www.youtube.com/watch?v=ciIxP0cf6Ls

 

 

He escuchado extrañas y fascinantes historias relatadas por intrépidos montañistas e incluso se ha dicho que de las 37 cumbres de Guatemala, este es el volcán más difícil de ascender, en mi opinión es el más peligroso, considero necesario resaltar algunos aspectos de importancia del Volcán Santiaguito, en la página Web  del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología – INSIVUMEH –, contiene una breve descripción en cuanto a la clasificación de los volcanes y tipo de actividad, y destaca por su comportamiento, el Volcán Santiaguito, a continuación transcribo algunos párrafos relacionados con este volcán, y cito:

 

“SANTIAGUITO. Complejo de cuatro domos de lava: Caliente, La Mitad, El Monje y El Brujo, que actualmente llamamos Santiaguito. Empezó a formarse en 1922 dentro del cráter dejado por la erupción de 1902 del Volcán Santa María. Desde entonces ha seguido creciendo, en volumen principalmente, producto de ríos de lava, nubes ardientes y columnas de ceniza que han alcanzado varios miles de metros de altura. La erupción —tipo peleana— más grande ocurrió en 1929, la cual mató a aproximadamente 2,500 personas. Mucho del material expulsado es arrastrado por las lluvias produciendo lahares que siguen el cauce de los ríos que nacen en sus faldas. Este tipo de peligro obligó al traslado de la población de El Palmar.”

 

Clasificación de volcán.

 

 “Domo de lava. Presentan estructuras más pequeñas, comparadas a las anteriores, con fuertes pendientes y producto de la acumulación de lavas muy viscosas y flujos de bloques y ceniza incandescente. Ejemplo de éste es el domo del Santiaguito localizado al Suroeste del Volcán Santa María.”

 

Tipo de Erupción:

 

“Tipo Peleano: También se caracterizan por su alto índice de explosividad asociado a un magma viscoso con alto contenido de gases. Pueden producir explosiones de rocas, gases y magma muy pulverizado dirigido lateralmente formando nubes ardientes o flujos piroclásticos. Ejemplo, el Volcán Santiaguito.”

 

El volcán Santiaguito manifiesta evidencia geológica producto de la actividad de los procesos que ocurren en el interior de la tierra, sus espectaculares erupciones le dan una singular belleza, pero infunde un extraño respecto, y no es para menos, representa un inherente peligro, en especial a las poblaciones asentadas muy cerca del volcán, se han realizado varios estudios, dentro de los cuales señala mi atención, el documento “Clasificación de lahares Volcán de Santiaguito” del Dr. Marco Vinicio Conde,  a continuación transcribo el primer párrafo de la introducción, y cito:

 

“La intensa actividad eruptiva del volcán Santiaguito, en el suroccidente de Guatemala, ha afectado en gran manera el uso de las tierras bajas en la región de la boca costa en el Antiguo Palmar, Quetzaltenango, y en la Costa Persé de Retalhuleu, debido al azolvamiento del material deyectado, transportado y depositado desde las faldas del volcán Santiaguito por los ríos Nima I, Nima II y el Tambor hasta el río Samalá, a causa de la formación de grandes crecientes denominas lahares, que se forman por las continuas lluvias, propias de esa región y que se agudizan con el invierno, ya que ponen en gran peligro de inundación y destrucción a poblaciones y obras de infraestructura aledañas al río. Todas secuelas secundarias de la hiperactividad volcánica que se produce por la intensa actividad sísmica generada en la zona de subducción, específicamente en los segmentos occidental y central del país, complicando el problema por su cronicidad”

 

En la página Web de Viaje a Guatemala de Prensa Libre, se encuentra publicada una nota que no debe ser subestimada por aquellos que se aventuren ir este volcán, y cito:

 

“NOTA: Además del peligro que ofrece a las poblaciones aledañas, el ascenso al volcán Santiaguito es muy peligroso para los montañistas. En julio de 1990 unos excursionistas quetzaltecos iniciaron un ascenso al volcán para filmar su actividad volcánica ya que desde hacía varios días había estado con explosiones. A los pocos días los familiares dieron voz de alarma porque no habían regresado. Una expedición de bomberos y miembros del ejército de Guatemala los fue a buscar y los encontró muertos a 300 metros del cráter. La causa de su muerte fue la inhalación de los gases tóxicos que emanan del volcán.”

 

Aún no había amanecido, nuestras linternas iluminaban el camino de terracería, es el mismo sendero que se utiliza para ascender el volcán Santa María, hasta las proximidades del lugar conocido como el Espinazo del Diablo, cerca de este lugar hay dos senderos, uno conduce al Volcán Santa María y el otro al Volcán Santiaguito – en realidad son varios caminos utilizados por los campesinos quetzaltecos en sus distintas actividades agrícolas, pero que los montañistas utilizan uno de estos caminos según el volcán que elijan para su ascenso, una aurora sonriente anunciaba los rayos del sol naciente del sábado, desplazando la iluminación artificial de nuestras linternas.

 

 Como a las siete de la mañana del sábado, llegamos al lugar conocido con el nombre de “El Mirador”, una mañana tibiamente iluminada por el sol, nos daba una grata sorpresa, una singular vista,  desde este lugar se puede contemplar el complejo volcánico Santa María – Santiaguito,  una densa vegetación cubre las laderas de las montañas, excepto el Santiaguito que resalta la escasa vegetación, varios domos que se asemejan a un laberinto de peñascos y agudos precipicios, a la distancia se aprecian las rocas volcánicas de coloración gris, formado básicamente por andesitas, el horizonte prácticamente despejado, discretamente una formación nubosa muy peculiar coronaba la cima del Volcán Santa María, según nos comentaban algunos experimentados montañistas, fuimos privilegiados de presenciar ese paisaje, generalmente se mantiene nublado.

 

También fue momento propicio para desayunar, aunque estábamos a la expectativa de la actividad del Santiaguito,  – había diversidad de alimentos, sopas, panes, galletas, golosinas, etc. - y a los pocos minutos, observamos una breve pero impresionante erupción, la mayoría aprovechamos para fotografiar esa erupción, posteriormente, se dio la instrucción de continuar la marcha, sin pérdida de tiempo, en un estrecho camino, mejor dicho siguiendo una vereda que abre paso entre la vegetación, en esa densa vegetación que se visualizaba desde El Mirador, predomina la presencia de plantas de cicuta.

La cicuta da la apariencia de ser una planta rastrera, crece entre las piedras, incluso al borde de los precipicios, en algunos tramos, el sendero ha sido cubierto casi en su totalidad por la cicuta, esto dificulta el paso, aún más si se portan mochilas, las ramas muy tupidas impiden el avance, pero a la vez sirve par afianzar el paso, brindando una extraña seguridad, dada la resistencia de esta planta, soporta el peso de los montañistas que caminan al filo del precipicio, finalmente este estrecho sendero conduce a otro, conocido como “La Canaleta”, aprovechamos para dejar agua en botellas y algunas bebidas hidratantes, que nos servirían en el agotante y caluroso regreso.

 

La Canaleta es una depresión topográfica – una zanja como de un kilómetro de longitud – con una aguda pendiente, que se formo en las laderas del Volcán Santa María, constituida por lava solidificada, una especia de río de lava al tiempo de la erupción del volcán y por la erosión del agua o desgaste de la superficie sólida, ha creado un camino que conduce a “La Playona”, algo que caracteriza a la “La Canaleta” es que su inclinación es tal, que impone un paso precavido, tanto en su ascenso como para el descenso, sobre la superficie rocosa – lava solidificada –, hay restos de las erupciones del Santiaguito, como un manto de ceniza, al apoyar el pie sobre este superficie, prácticamente se desliza, las condiciones son idóneas para sufrir una caída.

 

Al descender de la canaleta, entre las montañas que rodean el complejo volcánico Santa María – Santiaguito, existe una pequeña planicie,  en este lugar se ha depositado en una superficie horizontal, el material – arena, rocas, etc. –, producto de los derrumbes y correntadas que bajan del volcán Santa María y del Santiaguito, y en la forma y disposición con que aparecen a la vista, desde El Mirador, dan la visión de una playa, de allí el nombre de “La Playona”.

 

Después de cruzar “La Playona” hay que ascender entre los domos del volcán Santiaguito, esta ladera posee una pendiente muy inclinada, y es un área de mucho riesgo, por los constantes derrumbes, la ascensión hasta el campamento, se observan peñascos muy altos, poca vegetación, predomina la presencia de musgo el cual crece sobre las rocas, paredes y peñascos; entre las grietas, salta a la vista las fumarolas,  una constante emisión de gases sulfurosos o vapores de de agua.

 

En el interior de estos domos, hay espacios abiertos, caracterizado por la asolación de las erupciones que producen grandes cantidades de ceniza trasportada por el viento, mucho de este material cae sobre el terreno de los domos y el efecto de las lluvias que arrastran sedimentos, arena y fragmentos de roca volcánica, se acumulan en el fondo por la gravedad, creando superficies casi planas, dada su semejanza a un circo, se ha identificado a estos lugares con el nombre de “Circos”, e incluso son áreas bastantes grandes, que en uno de estos circos se acampa.

 

En el trascurso de la tarde del sábado, caminado entre las rocas, se colocaron señales, para marcar el camino que conduce hacia la cumbre del Volcán Santiaguito, la famosa Pared Guatemala, esta sería alcanzada en las primeras horas del día domingo, saliendo de madrugada, para prevenir que en caso de niebla, debido a que oculta el camino y prácticamente se camina sin dirección, es decir vagando, para que esto no suceda, las señales ayudan a tener referencia visual de la dirección hacia donde caminar e incluso de ser necesario, emprender el regreso, si las condiciones del clima son adversas.

 

En la distancia se escuchaban algunos estruendos, aquel ruido – similar a la caída desde cierta altura del agua de un río  – se debe a los derrumbes que se originan en el Volcán Santa María, en el lado en donde hizo erupción en 1902, desde lo alto – casi un kilómetro de altitud –, un sitio peñascoso y escarpado las rocas y material volcánico se precipitan en caída casi vertical, hacen que colapse desde la parte central del volcán, antes de la fase declinante que precede el final del día, fueron colocadas la señales, y retornamos hacia el campamento, no sin antes maravillarnos de un fresco atardecer, el sol combinado con nubes de miles de colores – predominaban el azul, amarillo, naranja, etc. – cuyos rayos se reflejan en los cielos, con nostalgia, a la espera de un nuevo sol, lentamente la noche invadió aquel hermoso paisaje, emprendimos el retorno hacia el campamento.

 

Minutos después degustamos de la cena y el tradicional te, y como parte de los entrenamientos para la expedición a México, el grupo de expedicionarios se separo, alejados de los demás, para externar opiniones sobre temas puntuales e importantes para el desarrollo de la expedición. 

 

Muy de madrugada se dio la orden avanzar hacia la cumbre del Volcán Santiaguito conocida como Pared Guatemala, no obstante que día anterior se habían colocado las señales, un grupo de personas se quedo atrás y se desvió de la ruta, después de varios minutos (casi media hora) se reincorporaron, reanudando el paso, unos guías portaban algunas cuerdas, debido a la topografía del terrero, las cuerdas fueron utilizadas para apoyar el ascenso en áreas en las que hay que escalar, para muchos es difícil disimular el temor a las alturas, se pueden apreciar los domos del volcán cuya proximidad no se puede andar sin riesgo de caer.

 

 

PARED GUATEMALA: un nombre muy original para una cumbre, en el año 2006 –  la primera vez que alcance etsa cumbre –  me lleve una gran sorpresa, poco antes de llegar a la cumbre, impresionado por el espectacular paisaje, estaba por tomar una fotografía de la ladera sur del Volcán Santa María, intentado captar una imagen completa, sin percatarme, estaba aun paso de caer a un barranco, oportunamente fui prevenido Roberto De León, quien me indico que caminara hacia la derecha, que gran susto, por varios segundos me paralice, creo que los demás no percibieron el susto que me lleve, quizá pensaron que estaba tomando una foto, pero la verdad es que no me podía mover, lentamente camine hacia un lugar menos peligroso, a pesar de eso, un año más tarde regrese a esta cumbre.

 

Continuamos el ascenso, lo que caracteriza a esta cumbre, es la formación rocosa, con una superficie pequeña e inclinada, terreno desigual, al borde de un atemorizante despeñadero con caída precipitada y violenta, muy diferente a las demás cumbres a la que estoy acostumbrado, e incluso, tomar la foto de cumbre es tarea difícil.

 

A la espera de las periódicas erupciones del Volcán Santiaguito, el grupo de personas permaneció en la cumbre bastante tiempo, aprovechamos para tomas las clásicas fotos. A nuestra vista, el domo activo como a doscientos metros de distancia. Un sonido semejante a un reactor, antecedía a la erupción, se observa el escape de vapor de agua, la expulsión violenta de los materiales: rocas, ceniza, etc., gases a alta presión, estos producen ruidos y estruendos – podría compararse cuando pasa un avión muy cerca –, se eleva ante nuestros ojos una gigante Nube piroclástica que superaba los cuatro kilómetros de altitud, conceda la impresión que esa nube ardiente puede colapsar y caer sobre nosotros, pude observar la mirada atemorizada de algunas personas que presenciaron ese espectáculo duró aproximadamente unos diez minutos, momentos después reflexiono, las erupciones volcánicas son peligrosas, doy Gracias a Dios por proteger a este grupo de intrépidos montañistas.

 

Con paso prudente regresamos al campamento, ingerimos algunos alimentos, las provisiones de agua y líquidos hidratantes escaseaban, levantamos campamento, emprendiendo el regreso, muy agotados llegamos a la canaleta, la mayoría no tenía agua, las provisiones de agua que dejamos en la canaleta apenas alcanzaron para mitigar la sed.

 

Aquel paisaje despejado que observamos el día anterior en el Mirador había cambiado, la atmósfera  influenciada por las nubes nos anuncian que la lluvia acompañaría a estos intrépidos montañistas en su regreso, entre montañas a lo lejos observamos en el valle un aro iris, en Llanos del Pinal estaba nublado pero no había llovido.

 

Algo curioso del Volcán Santiaguito, para llegar a su cumbre hay varias rutas, sin embargo, a efecto de minimizar el peligro que representa el volcán Santiaguito, al bordear el Volcán Santa María para bajar al Volcán Santiaguito y alcanzar la cumbre, y el regreso por la misma ruta representa, excepto por los domos, la mayor parte del recorrido hay que subir, por eso se ha dicho que el Volcán Santiaguito es el único volcán que para llegar a su cumbre hay que bajar, y el en el descenso hay que subir.  Gracias a Dios culminamos esta actividad sin novedad.

 

Hasta la próxima cumbre.

 

Blagmiro Contreras

 

 

Fotos de este viaje en http://picasaweb.google.com/blagmiro/Santiaguito2007

Por Blagmiro - 5 de Septiembre, 2008, 14:15, Categoría: General
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Una pequeña expedición a El Salvador

Una pequeña expedición a El Salvador

  

En el mes de agosto del año 2006,  gracias a la invitación de Don Francisco Velásquez,  realice mi primer viaje al extranjero, nunca había salido de las fronteras de Guatemala, si bien, se trataba de un breve viaje de tres día a El Salvador, despertó mi entusiasmo de visitar ese país, ya todo estaba coordinado,  el día domingo 13 de agosto de 2006, a las diez de la mañana, me comprometí estar en la frontera de San Cristóbal, en este lugar me esperaría la  familia Velásquez, Don Francisco y su hija Lupita con su esposo e hijo,  y regresar a Guatemala el día 15 de agosto, para aprovechar el feriado en la Ciudad de Guatemala.  Por precaución, llegue una hora antes de lo acordado, con paciencia espere a las diez de la mañana, pasaron quince minutos, veinte minutos, media hora, (…) y Don Francisco no llegaba al punto de reunión,  los minutos pasaron, y sólo hasta entonces me percate que en ese año, Guatemala había adelantado una hora,  en otras palabras, en El Salvador tenía el horario natural (GMT – 06:00), y llegue con dos horas de antelación. 

 

Cumpliendo con su compromiso, Don Francisco llegó a la frontera, gracias a la cooperación Lupita, nos traslado hacia el Parque Nacional Cerro Verde, se puede apreciar de cerca el Lago de Coatepeque.  Cerro Verde, es un complejo volcánico muy bonito, había quedado cerrado desde octubre de 2005, por la erupción del Volcán Santa Ana, este volcán lanzó columnas de gases, ceniza y fragmentos de roca que obligaron a la evacuación de las comunidades asentadas en sus faldas, al menos dos personas murieron a causa de derrumbes.   Este Parque Nacional, tiene tres volcanes, propiamente el Cerro Verde, es un volcán extinto, en su cima se encuentra un bosque nebuloso, dado su altura de 2,030 metros sobre el nivel del mar, desde sus miradores de pueden apreciar los volcanes de Izalco y Santa Ana.

 

El Volcán de Izalco, debido a sus emanaciones de lava que podían verse desde los barcos que cruzaban el océano pacífico, en la noche guiaba a los navegantes, quienes lo bautizaron con el nombre del  Faro de América Central, (su última erupción fue en el año de 1966), actualmente presenta actividad fumarólica.

 

Ilamatepec, es del verdadero nombre del Volcán El Santa Ana (volcán activo), todos lo conocen como el nombre de Santa Ana, por su ubicación en el Departamento de Santa Ana, es el más alto de los volcanes de El Salvador, es un volcán majestuoso y que encierra un ambiente místico, hasta el día de hoy, en mi imaginación constituye la montaña prohibida, de hecho las autoridades salvadoreñas han suspendido las caminatas y ascenso.  Como es tradición para los turistas, captamos algunas imágenes con nuestras cámaras digitales como recuerdo de ese viaje, posteriormente nos trasladamos a la casa de Don Francisco, en Ceiba del Charco, es un Cantón, ubicado en jurisdicción de Sonsonate, en donde me brindaron una cálida bienvenida, sin embargo, debido a mi corta estadía, mi intención de por lo menos de alcanzar  la cumbre del Volcán de Izalco fue difícilmente contenida.  Yo sabía que debía ser paciente, un año después logré llegar a la cima del Volcán Izalco.

 

A finales de julio de 2007, inicié la tarea de obtener información para realizar el ascenso al Izalco, en la página de Internet del Instituto Salvadoreño de Turismo – ISTU – , encontré información, horarios, las recomendaciones, la organización de grupos y la normativa para las caminatas en los senderos, incluso se indica que ningún podrá viajar, sin ser acompañado por un guía voluntario de la comunidad que proporcionará el ISTU y sin ser escoltado por la Policía Nacional Civil de Turismo,  todas estas precauciones no están demás.

 

Vía telefónica me comunique con el personal del Parque Cerro Verde para obtener más información, nuevamente fue prevenido, las camitas hacia el Volcán Izalco, deben acompañados de la Policía Nacional Civil de Turismo, y no esta permito el ascenso al Volcán Santa Ana.

 

No abstante de haber realizado más de veinte ascensos a diferentes volcanes de Guatemala, puedo aseverar con mucha determinación que ningún volcán es igual a otro, todos tienen sus particularidades que los diferencian unos de otros. Pero siempre había viajado bajo la guía y organización de la Escuela de Montañismo de K´ashem, observando las normas y recomendaciones de quienes tienen mucha experiencia en este tipo de actividades, haciendo el viaje mucho más cómodo, todo es relativamente fácil. Pero en esta expedición,  todo cambia cuando, hay que improvisar y adaptarse a las circunstancias, estar atento a cualquier cambio de planes, en un país diferente pero que me sentía en casa, gracias al apoyo y hospitalidad de los hermanos salvadoreños,  y la protección y bendición de Dios Todo Poderoso, el día domingo 12 de agosto de 2007, fue posible alcanzar las cumbres de los Volcanes: Izalco con una altitud de 1,965 msnm y Santa Ana con sus 2,382 msnm.

 

El ascenso a los volcanes se puede considerar como un logro personal, para mi es una lucha contra sí mismo, saber hasta donde llegan nuestros límites, poner a prueba la resistencia, la determinación, sin importar el cansancio, esfuerzo, y no claudicar, máximo cuando la cima de la montaña esta muy cerca,  he aprendido que alcanzar la cumbre es algo que no se debe hacer sólo, a diferencia de otras actividades deportivas, lograr llegar a la cima, se disfruta tanto como el que llega primero como el que llega de último, es más, a la última persona en llegar,  es la que más atención se le presta, los demás compañeros le brindan su apoyo, animándolo (a) a seguir y contemplar desde lo alto, el horizonte.

 

En los viajes en las montañas de Guatemala, he coincidido con Carmen Morataya, en varios ascensos a los diferentes volcanes de Guatemala, incluso en la Sierra de los Cuchumatanes, mencionando entre otros, Volcán Pacaya, Acatenango, Fuego, Suchitán, etc.,  Carmen estudia Psicología en la Universidad Landívar, le distingue un carácter agradable, posee muchas habilidades y virtudes, con su semblante lleno de paz y severidad, siempre procura un ambiente de trabajo calmado, además tiene una sonrisa que me encanta.  Le hice la invitación de viajar a El Salvador y realizar el ascenso a la cumbre del Volcán Izalco, gustosamente aceptó la invitación.

 

Ya estaban hechos todos lo preparativos, realizar el viaje los días 11 y 12 de agosto, previo a esa fecha, el fin de semana anterior, exactamente los días 04 y 05 de agosto, la Escuela Montañismo K´ashem organizó un ascenso al Volcán Pacaya, este volcán nos brindó una inolvidable experiencia, observando muy cerca un río de lava, produjo una pequeña erupción lateral, que hizo que todos saliéramos corriendo, gracias a Dios sólo fue el ¡susto!,  aproveche la oportunidad de platicar con varios personas, entre ellos, Luís y varios amigos suyos viajaron desde El Salvador para ir al Volcán Pacaya, nuevamente pregunté para obtener información del Volcán Izalco, Luís me indicó que Carlos Guerra y otros compañeros tenían planeado ir al Izalco, pero aún no definían fecha del viaje, por lo que vía correo electrónico nos coordinamos en el transcurso de la semana, finalmente la expedición fue conformada por seis guatemaltecos y cuatro salvadoreños, Luís y sus amigos coordinaron la contratación de un microbús, para trasladarnos de San Salvador y Cerro Verde, así también proporcionó su casa para hospedar a seis chapines.

 

No obstante, que aún no había certeza de quienes iban a participar por parte de Guatemala, el día viernes hice las reservaciones para viajar en autobús, las normas de Tica Bus, señalaban que el pasajero debía estar casi una hora antes de la salida del bus, para el pago del boleto, revisión del equipaje y documentos de identificación (pasaporte o cédula), razón por la cual le avisé a los demás compañeros que se deberían presentar a las doce del medio día del sábado, y así evitar inconvenientes, ya casi eran la una de la tarde, Carlos y Carmen estaban a tiempo, pero aún no habían llegado los demás compañeros, como una solemne tradición chapina, Miriam, Ghandy y Ronald, llegaron una hora tarde, cuando el bus estaba casi a punto de partir, lo abordamos, y nos dirigimos con destino a San Salvador, el viaje fue confortante, de los seis participantes, yo soy el más veterano, (por no decir el menos joven) por lo que debía guardar compostura, no pude contener en más de una ocasión la risa, los demás compañeros son entusiastas, alegres, joviales, es decir un grupo moleston, difícil tarea mantener la seriedad.

 

Aproximadamente a las cinco y media de la tarde, arribamos a la estación de San Benito, en este lugar nos esperaba Luís, y sus amigos, en un microbús, el cual nos trasladaría a la casa de Luís, y el día siguiente hacia Cerro Verde.  Que emoción y sorpresa enterarme, que también había la posibilidad de realizar el ascenso al Volcán Santa Ana, alcanzar la cima del Izalco y Santa Ana, en un mismo día, en consecuencia, madrugar, y salir desde San Salvador aproximadamente a las cinco y media de la mañana, sin embargo, ya había acordado previamente con Carmen, de trasladarnos hacia Sonsonate, y quedarnos en la casa de mi gran amigo, Don Francisco, nuevamente Lupita y su esposo nos brindaron su cooperación para trasladarnos hacia la casa de Don Francisco, en donde nos dieron una cálida bienvenida, nos sirvieron un vaso de fresco, y Don Francisco lanzó la pregunta, de que estaba hecho el fresco?. Para serles franco, no estaba seguro, era la primera vez que mi paladar percibía ese sabor, cada uno de los presentes dio su respuesta, debido a que era ya muy tarde,  Lupita y su esposo, emprendieron el retorno hacia San Salvador, no sin antes, agradecerles su apoyo, después de unos minutos, Don Francisco nos proporcionó una deliciosa cena, y degustamos de las tradicionales popusas.

 

Algo que caracteriza a Don Francisco, es su habilidad para entablar conversación, platicamos de varios temas durante horas, sin percatarnos que eran más de las once de la noche, y el día siguiente teníamos que madrugar, el día domingo, nuestra jornada empezó a las cuatro y media de la mañana, con una gratificante ducha y un suculento desayuno, el tiempo apremiaba, aún no había terminado de desayunar, cuando sonó mi teléfono celular, la llamada era de los compañeros que se quedaron en San Salvador, indicándome que se dirigían en el microbús hacia el punto de reunión, en la gasolinera que esta en el cruce de la carretera hacia Cerro Verde, estimaban que llegarían aproximadamente a las seis de la mañana, rápidamente nos preparamos para trasladarnos en bus desde la carretera desde Sonsonate, hacia el cruce de Cerro Verde, en donde nos esperaban los demás compañeros, finalmente la expedición esta totalmente integrada.

 

En el trayecto hacia Cerro Verde, pudimos observar el Lago de coatepeque, detuvimos la marcha, y descendimos del microbús, captamos algunas imágenes de un bello paraíso natural, situado en el Centro Occidente de El Salvador, muy cerca de los Volcanes Izalco y Santa Ana, por su origen volcánico, tiene la característica de una forma casi circular, sus aguas tienen una coloración azul, bordeada de una vegetación exuberante. Lamentablemente las arenas del tiempo se consumían, proseguimos nuestro camino hacia las cumbres de Cerro Verde.

 

Aproximadamente a las siete de la mañana llegamos a Casa Cristal, he ahí el inicio de nuestra caminata a los volcanes, es un área grande y verde, posee varias cabañas para pernoctar, ideal para disfrutar con toda la familia de un entorno ecológico, además se puede acampar,  el microbús fue estacionado, y nos dieron la bienvenida los GuardaParques,  es el personal que cuida el parque, preguntamos como cuanto tiempo duraba la camita hacia el Santa Ana, la estimación era de una hora, pero, fuimos advertidos, que las autoridades han suspendido las caminatas en los senderos que conducen a la cima del volcán, bueno, no había otra alternativa que hacer el ascenso al Izalco, antes de iniciar la caminata, solicite a los demás compañeros, hacer la oración del montañista, esto es parte de lo que aprendí en la Escuela de Montañismo K´ashem, es en esencia, la forma en que pedimos permiso a Dios Todo Poderoso, su bendición y nos acompaña a donde quiera va vayamos, de esto puedo dar testimonio, de un incidente ocurrido a 35 montañistas entre los Departamentos de Sololá y Totonicapán del que todos sobrevivimos el día 11 diciembre de 2004, pero este un tema que describiré en otra oportunidad.  

 

Dicha oración la trascribo a continuación:

 

Señor, hoy inicio otra empresa en mi vida,

Y para lograrla humildemente te pido

Que derrames tu bendición sobre mi y sobre mis compañeros

Dame Oh Señor, la inteligencia para buscar la ruta

La fuerza para lograr la cumbre

La cordura para evitar el peligro

Y el entusiasmo para admirar tu obra

Si pierdo el camino, dame Oh Señor, el temple para no desfallecer

Dame también Señor, la sabiduría para que con mis actos

Dignifique a mi patria a mis compañeros y a mi familia.

Amén.

 

Eran más de las siete de la mañana, cuando iniciamos el recorrido, el grupo fue guiado nuestro amigo, William, quien posee bastante experiencia e incluso ha realizado varios ascensos a los volcanes de Guatemala, en una vereda muy accesible, pasando por varios atajos a una carretera de terracería, cruzando por el área boscosa que se dispersa abruptamente al llegar a la base del Volcán Izalco, donde empieza a observarse la lava solidificada, mi asombro fue mayor, al observar variedad de vegetación en ese lugar, si tomamos en cuenta que hace un poco más de cuatro décadas, que ceso la actividad del volcán. Se puede subir al volcán por varios senderos, algunos están bien marcados, que evidencian el paso de muchas personas por el camino más corto hacia la cima del volcán.

 

 

Dadas las condiciones meteorológicas, la mayor parte del tiempo permaneció nublado, alrededor de las nueve de la mañana, alcanzamos la cima del Volcán, no pude disimular mi emoción, en la cumbre del Volcán Izalco, diez montañistas (seis guatemaltecos y cuatro salvadoreños) y compartieron esos momentos, aunque parezca insignificante, es un hecho trascendental en mi experiencia de ascenso a los volcanes, se trataba de mi primer cumbre internacional, realizamos un recorrido alrededor del cráter, captamos algunas imágenes con las cámaras digitales, hicimos un reagrupamiento para descansar y algunos aprovecharon para desayunar.  Los minutos pasaron volando, era el momento de emprender el regreso, caminamos por el sendero que es conocido con el nombre de tobogán,  es un descenso casi en línea recta, conformado por arena y piedras sueltas, con toda precaución descendimos, debido a que con facilidad las piedras se pueden derrumbar y caer precipitosamente, enfilando nuestros pasos hacia el bosquecillo, mejor dicho, así se ve le bosque desde la cima del volcán.  Nos acompaño una leve llovizna, como una refrescante y gratificante brisa.  

 

Al llegar a Casa Cristal, descansamos unos momentos, aprovechamos para realizar paradas técnicas, hacer llamadas telefónicas, etc., después de un receso de casi media hora, divisamos a escasa distancia el Volcán Santa Ana, ligeramente nuestro animo decayó, de manera imprudente, ejecutamos nuestro plan, estábamos concientes que el ascenso no esta permitido por las autoridades salvadoreñas,  por decisión unánime, en caso de que las autoridades nos impidieran continuar, argumentaríamos que por ser de Guatemala ignorábamos la suspensión de caminatas hacia el volcán , con paso cauteloso, con la complicidad de la neblina que rodeaba el lugar, nos dirigimos hacia la población de San Blas, observamos casas abandonadas, un espectáculo desolador, varias poblaciones fueron evacuadas con el fin de ayudar a disminuir y evitar los daños producto de la actividad del Volcán, incluso aún reportan pequeños temblores, sin embargo, no encontramos en el camino a ninguna persona.

 

Siguiendo el sendero que nos conducía, por una vereda entre una exuberante vegetación  a la cima del volcán Santa Ana, en un ambiente de mucha nubosidad, al aproximarnos al volcán, la formación boscosa terminaba en donde la ladera del volcán es mas inclinada, hay rastros de ceniza y se percibe en el aire restos del contenido químico  de las fumarolas y/o gases liberados, aunque no estoy seguro si solo se trataba de vapor de agua, o de dióxido de azufre, monóxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, que son comunes en los volcanes activos, bordeando la montaña, continuamos la marcha, aunque hay poca vegetación, predomina la presencia plantas de una variedad de agave –  maguey –, al llegar a una roca que tiene pintada  una flecha que señala un desvió del camino directamente hacia la cima, tome la iniciativa de adelantarme, al cabo de unos minutos, realizamos un reagrupamiento, reanudamos la caminata, a unos pasos  me seguía Ronald, y muy cerca el resto del grupo.

 

Muy próximo a la cumbre del Santa Ana, experimente una sensación indescriptible, enigmática, casi mística, no se si fue producto del cansancio, la deshidratación,  quizás me quede dormido durante un breve lapso de tiempo, pero durante unos segundos no supe como reaccionar, indeciso, me quede quieto, mi sorpresa fue mayor, al percatarme que estaba solo, únicamente se escuchaba en el horizonte, el viento, el que estaba más cerca de mi, era Ronald, a una distancia como de 150 metros, y el resto del grupo muy distante, opte por no comentarles de esto al grupo, quizás ese misterio me sea rebelado algún día, si me preguntan, responderé que sólo fue un  sueño, en la orilla del cráter, di gracias a Dios, por permitirme disfrutar de aquel espectáculo inigualable.

 

El Santa Ana, tiene un cráter amplio y circular, casi de una milla de diámetro (kilómetro y medio), aunque no pude estimar la profundad del cráter, calculo que tenia como unos trescientos metros, en el fondo del cráter, tiene una pequeña laguna con agua acida con una coloración muy particular, y una constante emisión de gases, por limitaciones de tiempo, no intente bordear el cráter, el viento soplaba monedadamente, aunque habían algunas ráfagas muy fuertes, era una suave brisa.  Procure tomar varias fotografías, sin embargo no pude captar la imagen completa del cráter.

 

A paso lento pero seguro, los demás compañeros alcanzaron la cima, aproximadamente a los dos de la tarde, con excepción de un compañero, quien se opto por quedarse muy cerca de la cima, a consecuencia de algunos dolores o calambres.  En condiciones normales, nosotros siempre ayudamos a todos a alcanzar la cumbre,  sin embargo no había tiempo, y además no se podía permanecer por mucho tiempo cerca del cráter, se percibe un fuerte olor a azufre, a petición del mismo compañero, quien nos esperaría y se integrara nuevamente, cuando el grupo emprendiera el retorno. Fue un gesto solidario de su parte, todos estamos consientes que el ascenso debía ser en el menor tiempo posible,  la vista era impresionante, a todos nos llamó la atención, un esplendido paisaje, debido a nuestra brevísima estancia en la cima, olvidamos tomar la foto del grupo en la cumbre, previamente, algunos captaron imágenes en forma individual, posando en la cumbre, alguien mencionó que era tarde para regresar a San Salvador,  en ese momento le pedí a Luís, que pronunciara la oración de cumbre, y que todos le acompañaron;

 

Oración de Cumbre.

 

Señor de las cumbres, mi Señor de las montañas

Frente al cielo inmenso, escabel de tus pies

Yo digo mi oración encendida

Hazme un ser ávido de altura y plenitud

Recio como estos picachos altivos

Amigo del silencio, contemplador de estrellas

Hazme generoso, que no me quede en la cumbre

Que baje iluminado lleno de tu verdad

Y ayude en el valle a mis hermanos

Dame un corazón grande como el horizonte

Indómito para la injusticia y la mentira

Sediento de infinito, que solo en ti se sacié.

Amén.

 

Acto seguido, emprendimos el retorno hacia el microbús, nuevamente el grupo estaba integrado en su totalidad,  retomamos en el sendero que discurre por la ladera del volcán, cruzando por la vereda que conduce la población de San Blas, la lluvia nos dio un refrescante bienvenida, siempre he dicho que en la montaña, la lluvia es parte del paisaje,  en el lugar donde se encontraba estacionado el microbús, no todos llevaron poncho de agua, algunos aprovecharon para realizar un cambio de ropa, limitados por el tiempo, emprendimos el regreso a la Ciudad de San Salvador, sabíamos que a las cuatro de la tarde salía el último bus con destino a Guatemala.

 

Mi primer preocupación al llegar a San Salvador, fue disipada, aunque eran ya más de la cuatro y media de la tarde, el último bus hacia Guatemala no había partido, fugazmente nos despedimos de los compañeros salvadoreños,  realizamos el pago de boleto y abordamos en forma precipitada el bus, cada uno de los participantes llegaron seguros a sus respectivos hogares. 

 

Agradezco a Dios por el éxito de esta pequeña expedición, a los hermanos salvadoreños muchas gracias por brindarnos su hospitalidad y apoyo que hicieron posible alcanzar las cumbres de los volcanes Izalco y Santa Ana,  a Carlos, Carmen, Fredoman, Giovanni, Ghandy, Luís, Miriam, Roland y William por acompañarme en este inolvidable viaje, que Dios los bendiga hoy y siempre.

Fotos de este viaje en http://picasaweb.google.com/blagmiro/VolcanDeIzalcoYSantaAna 

Hasta la próxima cumbre.

 

Blagmiro Contreras

Por Blagmiro - 14 de Enero, 2008, 10:32, Categoría: General
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Sierra de los Cuchumatanes

SIERRA DE LOS CUCHUMATANES

La Sierra de los Cuchumatanes, es una cordillera situada en el Occidente de Guatemala, entre los departamentos de Huehuetenango y Quiché, supera los 3,700 metros de altitud y en su punto más elevado, alcanza los 3,864 MSNM, es la cadena montañosa de mayor elevación de Centroamérica,  en altitud, sólo lo superan los volcanes Tajumulco (4,220 m), Tacaná (4,093 m) y Acatenango (3,976 m),  en época de frío, algunas veces el rocío de la noche se congela, la escarcha cubre sus suaves colinas, la topografía del terrero es variada así como la vegetación (abundan los bosques de pino), el suelo es montañoso, predominan las depresiones, precipicios, despeñaderos y barrancos, pero posee una vista panorámica fantástica.

Por segunda vez, tuve la oportunidad de viajar a este lugar en los días uno y dos de diciembre bajo la organización de la escuela de montañismo  y escalada K´ashem, además contamos con el privilegio de un excelente clima al caminar en un pequeño trayecto de unos 20 kilómetros aproximadamente, y quizá en este mismo lugar hace casi 500 años, inició su peregrinaje el guerrero Kaibil Balam, príncipe y posteriormente Rey del Señorío Man (la Sierra de los Cuchumatanes tiene una longitud de unos 400 kilómetros, en este lugar se dieron grandes acontecimientos históricos durante la conquista), como una túnica blanca, las nubes visten estas altas montañas enlazadas entre si y se mezclan con las planicies muy cerca de los cielos, es uno de los sitios de los antiguos habitantes que resistieron a las fuerzas invasoras luchando por su libertad en la época de la conquista española.

Existen testimonios como una crónica o narración maravillosa que ha perdurado en el tiempo, protagonizada por un personaje heroico, me refiero a Kaibil Balam  (el que tiene la fuerza y la astucia de dos tigres) fue el Rey del impero Man, fue considerado un estratega, en desventaja se atrincheró contra los españoles pero capituló en Zaculeu por el hambre, más no por la fuerza de las armas de los conquistadores, se sublevó ante las fuerzas de enemigo, defendió su territorio desde las montañas, la historia relata que fue el guerrero que jamás fue capturado por el conquistador Pedro de Alvarado, por el entrenamiento militar de los selectos guerreros del imperio Man, en honor a Kaibil Balam, hasta el año 2004, La Brigada de Fuerzas Especiales, Fuerzas de Tierra, del Ejercito de Guatemala, se le conocía con el nombre de "Comando de Fuerzas Especiales Kaibil"    

Como una tradición oral que se conserva hasta nuestra época, es interesante conocer el origen de los nombres de los lugares de Guatemala, y que ha llamado mi atención Huehuetenango.

"El nombre de Huehuetenango fue tomado de la cabecera departamental, la cual en la época prehispánica se conocía como Shinabajul o Xinabajul que significa entre barrancos, capital del señorío de los Mames. Huehuetenango fue y sigue siendo el principal asiento del grupo lingüístico Mam.

Durante la época prehispánica, el señorío mam era de los más vastos territorialmente, pues comprendía los departamentos de Huehuetenango, Totonicapán, Quetzaltenango, San Marcos y la provincia de Soconusco (ahora territorio mejicano); pero debido a las cruentas luchas entre las diferentes tribus, este territorio fue desmembrado, especialmente por la invasión de los quichés al mando del rey Quicab, conocido como Quicab el grande, y sus aliados los cakchiqueles, obligando a los mames a abandonar parte de sus extensos dominios, replegándose a la parte montañosa, en especial Huehuetenango y San Marcos, aunque actualmente todavía existen pueblos mames en el departamento de Quetzaltenango, como en los municipios de Cabricán, Huitán, San Juan Ostuncalco, Concepción Chiquirichapa, San Martín Sacatepéquez y otros.

La ciudad de Huehuetenango fue fundada por Gonzalo de Alvarado en 1524 al finalizar la conquista de la antigua capital precolombina de los mames: Zaculeu que significa Tierra Blanca.

Mucha gente descendiente de los mames, aún vive en los municipios aledaños al Municipio de Huehuetenango y las Ruinas del antiguo centro ceremonial de Zaculeu constituyen una atracción turística ubicada a cuatro kilómetros del Parque Central de la ciudad**.

Durante la conquista, los indígenas tlaxcaltecas y mexicas que acompañaban a los españoles, le cambiaron el nombre por Ueuetenango que algunos interpretan como lugar de los viejos, aunque posiblemente le llamaron así por la abundancia del árbol llamado sabino, que abunda en los márgenes del río Selegua y que en México se conoce como ahuehuetle, por lo que los mexicanos lo llamaron ahuehuetles, o sea Ahuehuetlenango, que posteriormente se cambió por Ueuetenango, Vevetenango, Güegüetenango, hasta llegar a lo que hoy se conoce como Huehuetenango."

Fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre

Cerca de las cinco y medio de la mañana del sábado y primer día del último mes del año 2007, cuando el alba anunciaba las primeras luces del día sábado, llegamos al lugar conocido con el nombre de Paquix, el viaje de más de seis horas en autobús fue extenuante, el autobús se estacionó frente al comedor (restaurante) "Los Cuchumatanes", fue necesario esperar hasta el horario de atención, y llegada la hora de atención nos proporcionaron un sencillo pero delicioso desayuno, momento en el cual se integro nuestro amigo y anfitrión: Pablo Jerónimo Ramírez además de ser guía y traductor Mam (domina varios dialectos) es parte de la autoridad local, debido a que al lugar a visitar es un área protegida, cuenta con la cooperación y supervisión de las autoridades de la comunidad, es necesario tener la autorización y ser acompañado de un representante de las autoridades locales. 

Después de desayunar, nos trasladamos hasta el lugar en donde iniciamos la caminata, el frío reinante nos acompaño paso a paso entre planicies y lomas, se puede acceder por medio de caminos de terracería en donde transitan vehículos livianos (pick up) y pesados (camiones) para la extracción de madera y otros productos agrícolas, que bordean las suaves colinas adornadas de bosques pocos densos de árboles de pino y la escasa vegetación existente para alimento de algunos rebaños de ganado ovino y caprino, es de notar que grandes extensiones de terreno han sido utilizadas para cultivos anuales, entre los que predomina la papa y el maíz, estos productos forman parte principal de la dieta alimenticia de las comunidades.

Se puede apreciar sobre la superficie rocosa, yacimientos de cuarzo, mineral formado por sílice, caracterizado por fracturas de formas diversas, brillo vítreo, de diferentes coloración según las sustancias con que esta mezclado pero tan duro que puede rayar cuerpos sólidos, algunas orillas de la piedra de cuarzo poseen filo, por no tomar las precauciones del caso en la manipulación de las piedras de cuarzo, y ante la curiosidad de algunos compañeros, como un recuerdo del viaje al momento de obtener pequeños fragmentos de piedras de cuarzo de otras de mayor tamaño, algunos se provocaron leves heridas en los dedos o manos.

Aparentemente la caminata es fácil, sin embargo, cualquier actividad física requiere un mayor esfuerzo, a esa altitud las moléculas de oxigeno están más dispersas dificultando la respiración, máximo si no se esta acostumbrado a estas tierras altas, una vez que recuperamos el aliento, una sensación de bienvenida inundaba nuestros corazones, en lo alto de la Sierra de los Cuchumatanes al llegar al lugar conocido como "La Torre", es una colina, en su cima (3,864 m) se encuentran unas instalaciones empleadas en la radiocomunicación, posee una estructura metálica que soporta algunas antenas, y la energía para su funcionamiento es abastecida por paneles solares. Nuestro anfitrión: Jerónimo nos relato la historia de ese lugar, también nos dijo que el nombre de ese lugar en dialecto Mam, traducido al español es "Peña Roja" el nombre de "La Torre", se le dio durante el conflicto armado, el Ejercito instaló una antena, y desde entonces se le conoce con el nombre de "La Torre", después de realizar los actos de cumbre, como a una hora de camino, nos dirigimos al área de campamento.

El área para acampar, se hace muy cerca de una depresión del suelo que durante el invierno – época de lluvia –, se forma un  depósito natural de agua estancada, es decir una pequeña laguna, conocida con el nombre de "Laguna de Ordóñez",  sin embargo en la estación de verano se seca por efecto de la evaporación, razón por la cual no posee riqueza biológica, en otras palabras no tiene peces, no obstante de que nuestra visita se realizó en verano, esta vez contamos con la suerte que la laguna si tenia agua, aunque es poco profunda, tiene singular belleza encantadora entre los bosques de confieras, esencialmente pino (Pinaceae), aunque hay muchas especies de plantas leñosas, principalmente Juniperus Standleyi Steyermark y en menor proporción el famoso pinabete (Abies guatemalensis Rehder)

Una vez instalado el campamento, un grupo de diez montañistas aprovecharon la topografía del terreno para realizar varios ejercicios de entrenamientos físicos con motivo a la expedición a los Nevados Mexicanos que realizarán a finales de año, sin embargo sucedió un pequeño accidente a una compañera, en uno de los entrenamientos, al descender de una formación rocosa, cerca de la laguna, una piedra de regular tamaño rodó, precipitándose sobre la mano derecha de Georgina, afortunadamente no causo fractura, pero si una considerable herida que daño el tejido de la piel de uno de sus dedos, provocándole una copiosa hemorragia, que amerito prestarle los primeros auxilios, a los pocos minutos se detuvo la hemorragia y se le colocó un apósito, lamentablemente este incidente le impidió continuar con los ejercicios de entrenamiento que duraron toda la tarde hasta que el sol se ocultó, pero no le impidieron de participar en las demás actividades de grupo manteniendo una actitud positiva.

En este bello paisaje nos sorprendió el día domingo, las arenas del tiempo se consumían, como una fugaz visita, era tiempo de emprender el regreso, no obstante con gran alegría y libertad disfrutamos de nuestra estancia, es importante indicar que situado muy cerca de la laguna, hay un nacimiento de agua – una abertura entre las rocas, como una especie de pozo poco profundo – protegido por un perímetro de postes de madera con alambre de púas, en su interior, un cerco de piedra rodea el pozo, este depósito natural de agua se caracteriza por una agradable sensación de ser un recinto sagrado, los habitantes de las comunidades aledañas lo utilizan para abastecerse de agua, alrededor de este lugar hay una planicie, da la apariencia de haber sido acondicionado para un campo de foot ball, lo cual fue aprovechado por los montañistas (llevaron un balón de foot ball), organizaron dos equipos y practicaron un poco de balónpie, literalmente un encuentro deportivo de altura, (aproximadamente a 3,700 MSNM)  posteriormente continuamos la caminata para regresar a la Ciudad de Guatemala.      

También aprovechamos para visitar el Mirador Juan Diéguez Olaverri, situado en lo alto de las Sierra de los Cuchumatanes, posee una espléndida vista de la región, puede verse entre las  montañas, llanuras y nubes el valle, distinguiéndose entre otras, las ciudades separadas por depresiones y valles, tales como Chiantla y Huehuetenango, se pueden apreciar varios volcanes, los más notorios, el volcán Tajumulco y el Santa María, luego el autobús continuó la marcha, trasladándonos a la Ciudad de Guatemala., culminando con mucha alegría este viaje

Sólo en el presente viaje, hay tanto que describir de la impresionante Sierra de los Cuchumatanes y no es mi intención aburrir al lector, en el Mirador, hay un monumento, en el cual se puede leer un poema, es uno del legado que dejo Juan Diéguez Olaverri para las presentes y venideras generaciones, el cual transcribo a continuación:

A los Cuchumatanes

¡Oh cielo de mi Patria!

¡Oh caros horizontes!

¡Oh azules, altos montes;

oídme desde allí!

La alma mía os saluda,

cumbres de la alta Sierra,

murallas de esa tierra

donde la luz yo vi!

Del sol desfalleciente

a la última vislumbre,

vuestra elevada cumbre

postrer asilo da:

cual débil esperanza

allí se desvanece:

ya más y más fallece,

y ya por fin se va.

En tanto que la sombra

no embargue el firmamento,

hasta el postrer momento

en vos me extasiaré;

que así como esta tarde,

de brumas despejados,

tan limpios y azulados

jamás os contemplé.

¡Cuán dulcemente triste

mi mente se extasía,

oh cara Patria mía,

en tu áspero confin!,

¡cual cruza el ancho espacio,

ay Dios que me separa

de aquella tierra cara,

de América el jardín!

En alas del deseo,

por esa lontananza,

mi corazón se lanza

hasta mi pobre hogar.

¡Oh, dulce madre mía,

con cuanto amor te estrecho

contra el doliente pecho

que destruyó el pesar!

¡Oh, vosotros que al mundo

conmigo habéis venido,

dentro del mismo nido

y por el mismo amor;

y por el mismo seno

nutridos y abrigados,

con los mismos cuidados,

arrullos y calor!

¡Amables compañeros,

a quienes la alma infancia

en su risueña estancia

jugando me enlazó

con lazo tal de flores,

que ni por ser tan bello,

quitárnosle del cuello

la suerte consiguió!

Entro en el nido amante

vuelvo al materno abrigo:

¡Oh cuánto pecho amigo

yo siento palpitar,

en medio el grupo caro,

que en tierno estrecho nudo

llorar tan sólo pudo,

llorar y más llorar.

¡Oh cielo de mi Patria!

¡Oh caros horizontes!

¡Oh ya dormidos montes

la noche ya os cubrió!:

adiós, oh mis amigos,

dormid, dormid en calma,

que las brumas en la alma,

¡ay, ay! las llevo yo.

JUAN DIÉGUEZ OLAVERRI

Que Dios nos bendiga hoy y siempre.

Hasta la próxima cumbre.

Blagmiro Contreras

Por Blagmiro - 6 de Diciembre, 2007, 10:49, Categoría: General
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La Trilogía

LA TRILOGIA

Las Tres Montañas Sagradas;

Volcanes de Agua, Fuego y Acatenango


En el segundo semestre del año 2004, cuando recién había iniciado los ascensos a las cumbres de los volcanes de Guatemala, escuche hablar con asombro, acerca de la actividad más difícil del montañismo guatemalteco, La Trilogía, esta consiste en alcanzar, en un mismo viaje (generalmente en un fin de semana) las cumbres de los centinelas de la meseta central de Guatemala,  me refiero a los volcanes: Agua, Fuego y Acatenango, es una especie de peregrinaje, en donde la tierra y sus elementos ofrecen un esplendido paisaje, adornado de singular hermosura y perfección, pero que someten a muy difícil prueba; la fuerza, voluntad y determinación de aquellos simples mortales que intentan alcanzar la cima de estos tres colosos,    La Trilogía –.

Como es tradicional, nuestro punto de reunión fue en Tikal Futura, no obstante que en el correo electrónico que envió K´ashem por medio del cual hicieron la invitación para La Trilogía, señalaba como hora de partida e inicio de esta expedición, las nueve de la noche del viernes 26 de octubre de 2007, algunos (as) compañeros (as) se integraron con varios minutos de retraso, abordamos el autobús que nos trasladaría desde la Ciudad Capital hasta las proximidades del Volcán de Agua, muy cerca de las poblaciones San Juan del Obispo y Santa María de Jesús,  previo Roberto de León (es una gran persona y una leyenda en el montañismo de Guatemala, su legado, entre otros:  pionero y creador de la actividad que estábamos a punto de iniciar  La Trilogía),   giraba las instrucciones a seguir e impartía las recomendaciones del caso.

El Volcán de Agua está situado entre los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Guatemala. Tiene una altura de 3,776 metros y los indígenas kaqchikeles lo conocían como Hunapú. Tiene un cono simétrico muy bello y ha sido uno de los volcanes más visitados y fotografiados por los turistas nacionales y extranjeros, lamentablemente la delincuencia se ha adueñado de este volcán, al ascenso a este volcán se ha tornado muy peligroso, deben extremarse todas las medidas de seguridad, para minimizar el riesgo o continencias de asaltos, adoptar las precauciones, bajo la organización de la Escuela de Montañismo K´ashem, se coordinó el ascenso y descenso con el acompañamiento de varios agentes de la Policía Nacional Civil.

Casi a la media noche de viernes arribamos al lugar conocido con el nombre de "La Cruz", el firmamento estaba despejado lo que nos permitió disfrutar de la caminata en la noche – mejor dicho madrugada – y una visión sin obstáculos de luna llena, previo al inicio de la caminata, realizamos la "Oración del Montañista" posteriormente emprendimos nuestro viaje, dejando atrás el autobús con el equipo completo, solo portamos una mochila pequeña con ropa de abrigo, algunos alimentos y bebidas hidratantes, en un camino de terracería,  la claridad derramada por la luna, nos permitía un paso constante y seguro.

La mayor parte del ascenso al Volcán de Agua es relativamente cómodo, posee varios caminos que serpentean su ladera, las veredas proporcionan un acceso entre siembras y cultivos de café, maíz y otros productos agrícolas, que abrevian el camino, pese haber hecho varios reagrupamientos, la falta de sueño, el cansancio y bajas temperaturas muy inferior a las del ambiente a que estoy acostumbrado, habían disminuido mi ánimo, a paso lento, la luna seguía brillando, por momentos era imposible estar despierto, como sombra débil entre la luz y la oscuridad, que no deja percibir dónde empieza la una o acaba la otra, caminé como un sonámbulo, pero no era el único, creo que la mayoría no les fue fácil la vigilia, tal es el caso que dos personas optaron por abandonar el viaje – aproximadamente a la mitad del ascenso al volcán –  y se regresaron acompañados por uno de los guías, "El Tocayo".

Situados a gran altitud, en el horizonte, una sonriente aurora nos anuncia el nacimiento de un nuevo día, con su característica luminosidad – luz sonrosada que precede inmediatamente a la salida del sol – hizo resucitar nuestro entusiasmo y alegría porque también la cima del Volcán de Agua estaba muy próxima, y en el cosmos al surgir el sol, reemplazo al satélite natural de la tierra, en lo solitario una tenue luna se despida lenta pero discretamente de nosotros, a lo lejos, entre las nubes, se distinguen las luces de la Ciudad de Guatemala  y el Lago de Amatitlán reflejando la luz del amanecer con nublados parciales.

No me había percatado, pero en el sendero, despertó mi curiosidad observar unas machas de color blanco que sobresalían en la mayor parte del camino, al principio pensé que se trataba de minerales como arena o restos sedimentarios que le daban esa coloración, y descubrí que se trataba de hielo – una especie de escarcha, capas de hielo cristalino que se forman sobre las superficies expuestas a la intemperie y que se han enfriado lo suficiente como para provocar la congelación del rocío o del vapor de agua contenido en el aire –  que adornaba el camino.

Casi  a las siete horas de la fría mañana del sábado alcanzamos la cima del Volcán de Agua, este posee un pequeño cráter y fondo plano, calculo que tiene una circunferencia de unos 30 metros aproximadamente, al fijar la vista sobre la entrada, en el sendero que conduce a la cima, inmediatamente se aprecian las torres y antenas que invaden el paisaje, un pequeño bosque asentado dentro y sobre las paredes algo inclinadas del cráter, le da un toque peculiar, sobre todo porque en el cráter hay una pequeña portería y a un costado una cruz.

Hasta 1541, probablemente el cráter contenía en su interior una laguna, quizás la actividad sísmica del Volcán de Fuego influyeron en el debilitamiento de las paredes del cráter y provocaron el deslave que destruyó la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala fundada por Pedro de Alvarado, al fondo del cráter, rozando la circunferencia, muy cerca del acceso a la cima, casi en total abandono, hay una construcción de piedra y techedumbre de zinc – lamina galvanizada – se utiliza como refugio y también para propósitos religiosos, en su interior se encuentra un Cristo Negro.

En toda la cumbre puntiaguda del volcán que rodea el cráter, se encuentran erigidas las construcciones de block y mampostería reforzada que guardan los modernos equipos de las repetidoras de las señales de radiofrecuencia y bases de las torres y antenas de telecomunicaciones que acaparan la vista a muchos kilómetros de distancia al observar desde muy lejos al Volcán de Agua. 

Dando tiempo a que se reincorporara "El Tocayo" – acompaño a dos personas que regresaron a medio ascenso del volcán hacia la población de Santa María de Jesús –, aprovechamos para desayunar y conciliar el sueño, sin embargo, las arenas del tiempo se consumían y se dio la orden de continuar, cerca de la ocho de la mañana, hicimos nuestra "Oración de Cumbre", nos agrupamos para la tradicional foto de cumbre – creo que sólo se uso una cámara, si no me equivoco fue la de Edgar Rivera -, reanudando así nuestra marcha, se visualizaban imponentes y formidables los volcanes Fuego y Acatenango.

No tenía de la menor idea de cómo sería el descenso del Volcán de Agua hacia Alotenango, si bien se trataba de bajar de la cima – tarea aparentemente fácil –,  fuimos prevenidos que el descenso no sería fácil, y algunos les provocaría lesiones, especialmente en las rodillas.  Al iniciar la bajada, predominan una escasa vegetación, maleza, pajonales y algunos pinos, realmente muy pocos árboles, conforme descendemos, visualizamos unos increíbles paisajes, totalmente despejado, hacia el sur, se aprecia una vista parcial del litoral pacífico; al frente, la ciudad de Alotenango, sin embargo ¡que sorpresa no llevamos, aún se ven muy lejos los volcanes Fuego y Acatenango!

Prácticamente no hay sendero, muy pocas personas bajan del Volcán de Agua hacia Alotenango, la vegetación es mucho más densa, es decir bosques húmedos tropicales, caracterizado por un terreno desigual, pero con flora y fauna abundante, una zona muy rica en biodiversidad, a pesar de ello se improviso una vereda en dirección hacia Alotenango, avanzamos con paso prudente, la vereda tenia un considerable desnivel con cierta pendiente, dificultado el paso, propicio a resbalarse y caer varios metros sin poder detenerse, más de alguien esbozo alguna sonrisa e incluso escuche carcajadas por la caída algún compañero (a), en una especie de rampa muy difícil de bajar, – a excepción de algunos raspones – afortunadamente nadie se lesiono en esta rampa. A los pocos minutos no dio alcance "El Tocayo" quien había bajado del Volcán de Agua hasta Santa María de Jesús.

Gradualmente la pendiente del terreno es menos inclinada, en este hermoso bosque que alberga muchas especies, existe la probabilidad de su pérdida de hábitat,  hay evidencia de que esta zona ha sufrido una deforestación extensiva y muchos agricultores locales practican la agricultura de tala y quema, finalmente encontramos un sendero, hicimos un reagrupamiento, leves lesiones en tobillos y rodillas se habían manifestado en varias personas, sin embargo aún faltaba mucho por caminar, y esto agravaría su condición. –Fueron momentos difíciles, en el ascenso y descenso al Volcán de Agua reclamó las lágrimas de varios montañistas –.

Aproximadamente a las dos de la tarde, los primeros montañistas llegaron a Alotenango poco a poco fueron llegando los demás, en el ínterin aprovechamos para almorzar y abastecernos, recobrar un poco las energías, pacientemente esperamos a la llegada de los últimos, algunos sus lesiones se les resintieron, incluso los indecisos optaron por no continuar, quedarse en Alotenango y regresar a sus hogares, excepto por las lesiones, la primera etapa de La Trilogía concluyó con éxito.

A partir de este lugar – Alotenango –, los que tomaran la decisión de continuar La Trilogía, habían recibido advertencia y prevención, consientes de que los guías no regresarían para acompañar a los que tiraran la tolla, la misión era clara, alcanzar las siguientes dos cumbres (Fuego y Acatenango), aún así, más de cuarenta personas de diferentes edades incluso algunos niños, entre los participantes habían montañistas aficionados, novatos, así también montanistas experimentados y profesionales, aceptaron el reto de continuar.

Aproximadamente a las cinco de la tarde se inicio la caminata hacia el Volcán de Fuego, en un camino de terracería, encontramos en nuestro recorrido hacia la siguiente cumbre, a algunos pobladores y sus bestias de carga, transportan leña y productos de las cosechas y siembras.  Con nostalgia se apreciaba muy distante el Volcán de Agua, en nuestro viaje había quedado atrás, no sin antes haber consumidos a los montañistas la mayor parte sus energías, sin embargo aún había alegría en sus corazones y en sus ojos.

Una ardua jornada nos esperaba, se estimaba que llegaríamos a la Horqueta – La meseta donde convergen los volcanes Fuego y Acatenango – lugar donde acamparíamos, a eso de las dos o tres de la madrugada del día domingo, que posibilidades habrían de realizar la travesía, considerando el factor del desvelo agravado por el cansancio, alrededor de cuarenta horas sin dormir, lo inevitable estaba apunto de suceder. Al caer la noche, se vio cómo la luz del día y el crepúsculo se fundían en una misma cosa, a paso lento, los segundos se transformaron en minutos, los minutos en horas, un montañista español fue el primero en desfallecer, negándose a continuar, de esa forma emprendería sólo el regreso hacia Alotenango, supe después que regresó a su hogar sano y a salvo.

Los demás continuaron su peregrinación, pero su paso era perezoso, con un frágil entusiasmo, en sus corazones empezaron a percibir sus dudas, alguien preguntó cuanto faltaba, ante las circunstancias, se improvisó y cambiaron los planes, no acamaríamos en la Horqueta, la decisión fue acertada, acamparíamos en el Mirador – una pequeña planicie ubicada a la mitad del ascenso del Volcán de Fuego –, lo suficientemente amplia como para armar casi todas las carpas de los participantes, sin embargo había que enfilar los pasos en una vereda cada vez más empinada, y para llegar ahí, faltaba como una hora en una marcha cada vez más pesada.

Se generalizó el efecto psicológico, se dejo sentir la ansiedad, trascurrió la hora trasformándose en una eternidad y un poco más, –  cuanto falta, preguntaban algunos –  y no había señales de llegar al Mirador, si mi cuerpo protestaba, mi mente podía engañarlo, estaba determinado a alcanzar la Horqueta, adaptándome a las circunstancias, me sentía dueño de la situación, cerca de la once de la noche, por fin se logró llegar al Mirador, pronto se armaron las carpas – no todas –, ese lugar era muy pequeño, para más de cuarenta personas, incluso en una carpa se refugiaron de la intemperie siete personas, en ese momento el sueño y el cansancio ganaron la batalla, los montañistas sucumbieron ante estos crueles e ingratos adversarios, pero aún estaba convencido de que podía llegar al Volcán de Fuego y dormir en la Horqueta, sin embargo sucedió algo que me derribaba y resignado acampé en el Mirador.

En la madrugada, como a las cuatro de la mañana, un grupo de montañistas, pertenecientes a la Asociación de Andinismo, nos dieron alcance en el Mirador y prosiguieron su camino al Volcán de Fuego.  Increíble, casi dos días de estar despierto, el haber conciliado el sueño en el Mirador, fue una experiencia poco común, renovó nuestro ánimo, energía y entusiasmo, casi a los ocho de la mañana reanudados el camino, previo aprovechamos para alimentarnos e hidratarnos, tuve la oportunidad de adelantarme, desde el Volcán de Fuego se puede apreciar hacia el centro oriental del país, el Volcán de Agua, el complejo volcánico del Pacaya, aunque no muy altos, pero no menos vistosos, los volcanes del oriente del país, frontera con El Salvador, hacia el occidente, los volcanes centinelas del Lago más hermoso del mundo, así también los volcanes Zunil, Santo Tomás, Santa María, a lo lejos se aprecian los volcanes Tajumulco y Tacaná – frontera con México –, dí gracias Dios por permitirme apreciar tan inigualable paisaje.

La segunda cumbre fue alcanzada, se completo la segunda etapa – El Volcán de Fuego – luego emprendimos el viaje hacia La Horqueta. Llegando a ese lugar como a la una de la tarde, evidentemente, a pesar de haber dormido, el cansancio aún estaba presente, algunos aprovecharon para dormir aunque sea unos minutos, o simplemente descansar, las provisiones de alimentos y bebidas escaseaban, luego del reagrupamiento en La horqueta, se formaron varios equipos de trabajo para el ascenso al Acatenango, por ejemplo, equipo de los compañeros que están entrenando para unas competiciones deportivas, los expedicionarios de Ecuador y México, etc., ya sólo faltaba un volcán, El Acatenango.

En condiciones normales y con mochila completa, el ascenso desde La Horqueta al Volcán Acatenango toma en promedio unas dos horas, pero bajo las circunstancias a las que fuimos sometidos nos hicimos casi el doble de tiempo, durante el ascenso transcurrió muy lento, sin embargo, una de las compañeras fue presa de la fatiga, el cansancio, y quiso tirar la toalla, vi como sus ojos se humedecían y varias lágrimas – amargas y silenciosas – corrieron por sus mejillas, al verle llorar, en mi garganta se formo un nudo, le indique que faltaba poco para llegar a la cima del Acatenango, intentaba darle ánimos, pronto supero su aflicción, y reanudo la marcha.

Mi reloj señalaba las cinco de la tarde cuando alcanzamos la cima del Volcán Acatenango, nos dio una fría bienvenida el viento acompañado de su amiga, la neblina, pronto otros grupos o equipos alcanzaron la cumbre, nos dirigimos hacia la parte más alta del Plato – la cima del Acatenango a 3,976 metros sobre el nivel del mar – por unos segundos se despejo, aprovechamos para tomar la foto de la tercera cumbre y última etapa de La Trilogía,  - bueno aún nos faltaba descender hacia el Parcelamiento Agrario La Soledad.   

Cómo podía expresar con palabras la sensación que había inundado nuestros corazones, contemplando desde lo alto en el horizonte, un hermoso atardecer, también nos acompañó la noche, posteriormente bajamos hasta el refugio conocido con el nombre de "El Conejo" en donde realizamos un reagrupamiento, a la espera que todos se reintegraran al grupo, "El Tocayo", preparó una deliciosa sopa, la cual compartió con todos, finalmente reanudamos nuestro camino hacia el Parcelamiento Agrario La Soledad, en donde nos esperaba el autobús, con una incontenible alegría, la actividad más difícil del montañismo guatemalteco – La Trilogía – había sido completada.

Felicitaciones a todos los participantes de este inolvidable viaje y muchas gracias por haber compartido – con mucho esfuerzo, sacrificio pero con determinación y voluntad – las cumbres de las Tres Montañas Sagradas, sobre todo gracias a Dios por habernos permitido, bajo su bendición y protección culminar con éxito La Trilogía.

Un agradecimiento muy especial a mi gran amiga Elda, me siento afortunado de contar con su amistad, siempre estuvo pendiente de mi y lamento haberle causado preocupación, se me olvido comunicarme con ella, muchas gracias por su incondicional apoyo, que Dios la bendiga hoy y siempre.

Hasta la próxima cumbre.

Blagmiro Contreras

Fotos de este viaje en http://picasaweb.google.es/blagmiro/LaTrilogA

Por Blagmiro - 2 de Noviembre, 2007, 12:03, Categoría: General
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Quinto Aniversario

Quinto Aniversario de K´ashem

19 de octubre de 2007

Aprovecho la oportunidad para felicitar a la Escuela de Montañismo y Escalada K´ashem, por su Quinto Aniversario – 19 de octubre –, en especial a Roberto de León, Mario Tarot, Edgar Rivera, y el staff conformado por los guías, Edgar Betancourt, "El Tocayo", George Teque, Deysi Morales, y también a los experimentados montañistas que en algún momento les toco ser guía, pido disculpas si he omitido sus nombres,  – por el peso de los años mi memoria me ha traicionado –, con su destacada participación han concretado con muchos éxitos en la realización de diferentes actividades ecoturísticas deportivas de montañismo: Escalada, Rappel, Espeleología, Bici de Montaña, Rafting, Trekking. – Senderismo –, así como expediciones internacionales a los nevados de México y Ecuador.

Estoy muy agradecido, sin su ayuda no me hubiera sido posible alcanzar la mayoría de las cumbres de los volcanes de Guatemala –  mi eterna pasión –.  Muchas Gracias, esto me ha brindado entusiasmo, fuerzas renovadas, abundancia y plenitud en la simplicidad, cosas que no se explican y a veces no comprendo, pero gratificantes experiencias. Felicitaciones K´ashem, sigan adelante, honrando su eslogan: "En la montaña sólo hay una ruta… hasta la cumbre"

Siempre he dicho que en la montaña, la lluvia es parte del paisaje, el 20 de octubre, K´ashem organizó el ascenso al volcán Acatenango, aproximadamente veinticinco personas enfilaron sus pasos hacia la cima del volcán, desde el Parcelamiento Agrario La Soledad, había transcurrido casi una hora desde que iniciamos la caminata, cuando hicimos una pausa para reagruparnos, nos sorprendió la lluvia, la condensada humedad atmosférica que representa el paso transitorio del ciclo del agua y el retorno del agua a la tierra – lluvia – nos prevenían de como serían las condiciones del clima para el resto de la jornada, no obstante, proseguimos nuestro avance.

Cerca de la una de la tarde, nuevamente detuvimos la marcha el en lugar conocido con el nombre de "El Conejito", sólo que en este caso, para almorzar, la influencia de la nubosidad, acentúa más el clima frío, la vegetación y el bosque se podía ver pero difusamente, la masa nublosa no suele ser gruesa, más perecía una amenaza de precipitaciones, las formaciones nubosas suelen estar acompañadas por aguaceros violentos e intermitentes, reanúdanos la marcha, hacia la cumbre, conocido con el nombre de "El Plato", según el plan original, en la cima del Acatenango armaríamos nuestras carpas.  

A paso lento, siguiendo el sendero entre un bosque, alcanzamos una pequeña meseta, se puede apreciar una humilde pero vistosa choza, (un refugio), con techedumbre de paja y vigas de madera, la paredes formadas con las tablas rústicas de madera – posiblemente pino – dispuestas y separadas unas de otras, la abertura entre la unión de las tablas, deja pasar el frío, pero permite una modesta visibilidad hacia afuera, a este lugar se le conoce con el nombre de "El Conejo", a partir de aquí, el sendero que serpentea la ladera del volcán, es más inclinada,  sabiamente, Douglas y su familia, decidieron acampar ahí, los demás continuamos nuestro paso, el ascenso sobre esta vereda es más exigente. 

La primera María – llaman así a una parte del sendero que es muy exigente, ubicado entre "El Conejo y el Yepocapa –,  había quedado atrás, una fina pero abundante lluvia nos acompañaba en el ascenso, de pronto, se transformó en aguacero, la fuerte intensidad de la lluvia, dificultaba el paso, por las características del suelo; porosidad, permeabilidad y humedad previa del suelo, una parte del agua de lluvia se vierte directamente en la vereda, ante nuestros ojos, el sendero se convirtió en un riachuelo, a la espera que las condiciones del clima cambiaran favorablemente, los minutos pasaron,  Roberto, tomó la decisión de descender y acampar en "El Conejo".  Sin embargo; Edgar y Gustavo – montañistas experimentados –, continuaron su recorrido hacia el Volcán de Fuego, como parte del entrenamiento de aclimatación.

Habían entre los presentes, algunas personas que era la primera vez que ascendían un volcán tan majestoso y formidable como el Acatenango, en consideración hacia ellos, la decisión fue acertada, no era necesario exponerlos a condiciones climáticas adversas, no así para las personas que están entrenando y conformarán la expedición a México, sin subestimar las precauciones del caso, las condiciones eran idóneas para el entrenamiento, fue necesario postergarlo en otra oportunidad.

Ya en "El Conejo", bajo una caprichosa lluvia, se armaron la carpas – el campamento –, buscando abrigo, la mayoría estábamos empapados, quienes tuvieron la precaución de llevar ropa de recambio, no experimentaron incomodidades, supe de una persona que llevaba su sleeping bag – bolsa de dormir –, afuera de la mochila, expuesto a la lluvia, como era de esperarse, se le mojo, conciliar el sueño no le fue fácil.

Tras el crepúsculo, lentamente la noche invadió nuestra estancia, en el campamento que nos servia de un refugio provisional, muy cerca, se escuchaba el rugir del Viento del Norte, la corriente de aire producida por la atmósfera azotaba las laderas del volcán, llegando así la madrugada, a eso de las cuatro de la mañana, la niebla muy baja, que dificulta más o menos la visión, se despejó dejando ver las luces de las poblaciones asentadas en la proximidades del volcán, esto precipitó mi alegría, he realizado varios ascensos a este volcán, y no he podido estar en la cima para ver el amanecer, por fin podría tomar fotos de la sonriente aurora en la cumbre del volcán Acatenango.

Debido a que Roberto había girado instrucciones de suspender el ascenso, le solicité permiso para alcanzar la cumbre – no es recomendable subir sólo –, me indicó que Douglas subiría a la cumbre, me acerque a su carpa, pero él no estaba, supuse que se había adelantado, de esa forma emprendí la caminata, sin embargo, en el sendero no se observaba señales de que alguien hubiese pasado, como a los diez minutos de iniciada la caminata, me acompañó la neblina.

Una vez que logré llegar al Yepocapa – es una cumbre secundaria del volcán, posee una meseta, desde su superficie, se pueden apreciar varios cráteres antiguos, en las laderas de la cima principal del Acatenango –, el viento y la neblina invitaron a su caprichosa amiga, la lluvia; afortunadamente llevaba mi poncho de agua, como portaba guantes de lana para proteger mis manos del frío, por comodidad, me quite el guante de la mano derecha, para asegurar el poncho de agua, lamentablemente no sujete con firmeza el guante, y literalmente el viento me lo arrebató, gire en dirección hacia donde el viento transportaba mi guante y lo perdí de vista en la espesa neblina, en mi interior, la alegría y entusiasmo se transformaron en temor y la confusión reinó en mi pensamiento por unos instantes, no tenia referencia visual de nada, aún no amanecía, ¿Qué debía hacer?, ¿En que dirección caminar?.

Fije mi vista en el firmamento, implorando ayuda, Gracias a Dios, por unos segundos, se despejó parcialmente, en el horizonte, se divisaban algunas estrellas, con las primeras luces de la sonriente aurora, dibujaron una silueta, una tenuidad de blancura deslumbradora, me señalaron la dirección hacia la cumbre del Acatenango, nuevamente la neblina dominó el panorama, pero ya había recobrado el entusiasmo, vino a mi mente un párrafo que leí en uno de los textos de  Marcia Grad  "El desconfiar de tu capacidad te impedirá avanzar y será la causa de tu fracaso. Rara vez se sentirá uno en paz si sólo practica en mares tranquilos. Los retos traen consigo el don de conocer la verdad."

Faltando unos diez minutos para la seis de la mañana, alcance la cumbre del Acatenango (3,976 metros sobre el nivel del mar), a la espera de que la neblina se despejara, y me permitiera contemplar el espectáculo del amanecer,  pero no pude resistir mas de seis minutos en la cumbre, el viento era implacable y el frío intenso, sin visibilidad, reflexione, será en otra oportunidad que captaré una imagen del amanecer en este volcán, ya de regreso al campamento, cerca del Yepocapa después de concluir el descenso a la cumbre principal, me encontré a Douglas – se dirigía a la cumbre –, me comentó que vio mi guante, cerca del sendero que conduce al Yepocapa, emprendí la búsqueda pero no lo encontré, no fue hasta llegar al campamento que unos jóvenes que subieron al Yepocapa, lo habían encontrado y me lo devolvieron, no sin antes agradecérselos. 

Es creciente la afluencia de montañistas en este volcán, vimos pasar varios grupos de montañistas, entre ellos; Ronald Márquez y Juan José Leal por su cuenta habían decidido el domingo, realizar el ascenso al Acatenango, en "El Conejo" se les unió Pablo Alecio, los tres alcanzaron la cumbre, sin embargo Edgar y Gustavo – el día anterior se dirigieron al Volcán de Fuego – aún no regresaban, dando tiempo a que se integraran al grupo que los esperábamos en "El Conejo", Roberto platicó un poco sobre sus experiencias en el montañismo. No fue mi intensión ser poco solidario, por no esperar a  Edgar y Gustavo, llevaban varias horas de retraso, nos dieron las doce del en "El Conejo", no cesaba la lluvia, sin embargo le indique a Roberto que era tiempo de regresar al Parcelamiento Agrario "La Soledad".

Con motivo al aniversario de K´ashem, Roberto había encargado en una de las casas del Parcelamiento Agrario "La Soledad" la elaboración de tamales, acompañado del tradicional pan francés, y como bebida, el chocolate caliente, como una sencilla forma de compartir con los montañistas, cinco años de inolvidables y fascinantes experiencias, finalmente los dos expedicionarios a Ecuador – Edgar y Gustavo – se integraron al grupo y nos acompañaron para degustar del tamal, comentaron que su atraso se debió a que esperaron que las condiciones del clima mejoraran, a la espera de la llegada del autobús, el tiempo fue aprovechado para que cada uno de los participantes expresara sus opiniones, a los pocos minutos llegó el bus que nos traslado hacia la Ciudad de Guatemala, concluyendo este viaje al volcán Acatenango. Gracias a Dios sin ninguna novedad.

Que Dios nos bendiga hoy y siempre.

Hasta la próxima cumbre

Blagmiro Contreras

Por Blagmiro - 24 de Octubre, 2007, 14:50, Categoría: General
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Volcán Santa María y Cuxliquel

Ascenso a los Volcanes Santa María y Cuxliquel

En la historia de las erupciones más catastróficas, ocupa uno de los primeros lugares, el volcán Santa María, el cual hizo erupción el 24 y 25 de octubre de 1902, según información publicada en Internet por el INSIVUMEH, encontramos una breve descripción que transcribo: "SANTA MARIA. Erupción tipo pliniana en octubre de 1902, la columna de ceniza alcanzó una altura de 27 a 29 Km.; produjo un cráter de 1,000 m de largo por 700 m. de ancho en la ladera Suroeste del Volcán. Se estima que el volumen de material expulsado, piroclastos, fué del orden de 10 Km3 y cubrió un área de 150 Km2 con más de un metro de ceniza. Murieron aproximadamente 6,000 personas y el sonido de la explosión se escuchó hasta Costa Rica. Está catalogada como una de las más violentas del siglo XX a nivel mundial."

El día sábado 13 de octubre de 2007, la Escuela de Montañismo K´ashem, organizó el ascenso al Volcán Santa María. Este coloso, tiene una altitud de 3,772 metros sobre el nivel del mar, situado en el caserío Llano del Pinal, según relata la historia colonial, fue en este lugar donde murió valerosamente Tecún Uman el 18 de febrero de 1524 en manos del conquistador Pedro de Alvarado.

Hacia más de seis meses que no viajaba a Tierra Fría, Quetzaltenango – en buen chapín: Xela – transcribo la siguiente información sobre el nombre de Xelajú o Xela: "El origen del nombre aún no se ha determinado con exactitud, pero en El Título Real de don Francisco Izquín Nehaíb, fechado en 1558 (Recinos 1984:18), se menciona a Culahá, Ah Xelahuh como nombre de Quetzaltenango. Los k'iche'es dieron a este lugar el nombre de Xelahuh y Xelahúh Queh (Lugar de los diez venados) o el día 1 Queh de su calendario.

La actual cabecera también es mencionada en relación con guerras comunes de K'iche'es y Kaqchikeles de 1552 (Recinos 1984: 145), con el nombre de Xelahuh como el nombre que tuvo en el período indígena de la época del rey Quicab, y el Diccionario Geográfico (1984:29), afirma que, quizá por mala copia u otro motivo pasó a escribirse como Xelahub. El texto agrega que el pueblo, quemado antiguamente por Ah Chiyú, Ah Chi Ckix, Halic y Tabanal, fue conquistado por los zotziles y tukuchés. En el Popol Vuh (Recinos 1979:144) se le menciona como Xelahuh.

Según Carmack (1979, 181) "después de que Pedro de Alvarado mató a Tecún Umán preguntó a los indígenas mexicanos que lo acompañaban ¿Cuál es el nombre de la montaña? Le fue dicho, Quetzaltenango es como se llama señor: Luego Quetzaltenango (será nombrado) porque un gran capitán murió (allí)" fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

El autobús nos condujo hasta el caserío Llanos del Pinal, detuvo su marcha a pocos metros del Monumento del Andinista – abandonado y descuidado – aproximadamente después del mediodía del Sábado, bajo una suave lluvia, quizás unas de los últimas, por acercarse la finalización del inverno y en vísperas del verano, que se caracteriza por el viento típico de noviembre, época en que se acentúa el frío, un grupo de casi cuarenta intrépidos montañistas, preparaban sus mochilas para iniciar el ascenso al Volcán Santa María, previo a iniciar la caminata, hicimos la Oración del Montañista.

Al principio, el camino es relativamente accesible, posteriormente se convierte una vereda muy marcada por el paso de los pobladores, evidencia también el paso de semovientes y animales de carga, algunos tramos son estrechos, después caminar varios minutos, llamo nuestra atención una lombriz gigante, nos detuvimos para observar como intentaba cruzar la vereda, habían algunas piedrecitas y basura que le obstaculizaban, pero al final logro cruzar la vereda, fácilmente esta lombriz superaba los 50 centímetros de longitud, aproveche para captar una imagen con la cámara digital, y como referencia comparativa del tamaño de la lombriz, Edgar Betancourt, más conocido como el "Tocayo", poso su pie muy cerca de la lombriz para apreciar las dimensiones. Pero la importancia de este anélido (lombriz), radica en que ayuda a la formación del matillo – capa superior del suelo, formado en gran parte por la descomposición de materias orgánicas –, transformado en parte la tierra que se traga para alimentarse y que expulsa al poco tiempo, manteniendo la fertilidad de los suelos.

Antes de llegar a una pequeña meseta donde nos esperaban los demás montañistas, a un lado de la vereda, se encontraba un pequeño rebaño de ovejas, una de las crías emitía los sonidos típicos de estos mamíferos rumiantes, más parecía un alarido, por la siguiente razón; pude observar que estaba muy empapada por la lluvia que recién había cesado, proseguimos nuestro camino hacia la meseta, en este lugar, hicimos un reagrupamiento y aprovechamos para almorzar, una vez saciada nuestra hambre, continuaron los preparativos para el ascenso al volcán, siguiendo las instrucciones de Roberto León, unos diez montañistas nos adelantamos como parte de un entrenamiento, con la misión, que una vez alcanzada la cumbre, regresar y ayudar a los otros montañistas que se hubiesen quedado rezagados, el ascenso a este volcán es exigente, en condiciones idóneas, toma aproximadamente unas tres horas y media alcanzar la cumbre.

Después de la meseta, el inicio del sendero que conduce a la cumbre, es bastante accesible, serpenteando las laderas – en forma de zigzag –, hacen que la caminata sea confortable, a pesar que las laderas del volcán son muy inclinadas y cubiertas de vegetación boscosa – pinares –, pero no todo es fácil, antes de llegar a la mitad del ascenso, la vereda que ha sido acondicionada para facilitar el paso, abruptamente se transforma en un sendero abandonado y hostil, que obliga mantener un paso mas lento y precavido, es decir, se convierte en una caminata más exigente, característica muy común de los senderos de la mayoría de volcanes de Guatemala. Eran casi las cinco y media de la tarde del sábado, cuando uno de los guías, Edgar Rivera, fue el primero en alcanzar la cumbre, el clima es más frío, y bajo una fina lluvia abundante, hicieron que se resintiera su salud, - Edgar se aventuró a realizar el ascenso con tos –, poco a poco, otros montañistas fueron alcanzando la cumbre.

Siguiendo las instrucciones de Roberto, algunos montañistas voluntariamente emprendieron el descenso, y así ayudar a cargar con las mochilas de los que se quedaron rezagados, cabe destacar la participación de las damas: Siomara Pineda y en especial, Ghandy Martínez, - mis respetos – a pesar que no contar con linterna, tomo la decisión de descender y coadyuvar a que los demás alcanzaran la cumbre, aún cuando el crepúsculo anunciaba la entrada de la noche, sin iluminación, tanto el ascenso como el descenso en esa vereda se dificulta y con la agravante de la lluvia, las condiciones son propicias para sufrir una caída, tal es el caso, de que Ghandy cayó de más dos metros de alto – el terrero es escabroso –, sobre unas rocas, pero la mochila que llevaba sobre su espalda, amortiguo su caída, y Gracias a Dios, sólo experimentó el susto, no sufrió ninguna lesión, gracias Siomara y Ghandy por brindarnos una lección de estoicismo y abnegación, un ejemplo digno de seguir.

No todos los participantes del ascenso al Volcán Santa María, adoptaron las recomendaciones hechas por la Escuela de Montañismo K´ashem, en el sentido de llevar ropa de recambio, linterna con pilas de repuesto, capa, ropa de abrigo, etc., derivado de lo anterior, algunos sufrieron los primeros síntomas de hipotermia, tal como le sucedió a Rosita, gracias a la oportuna intervención de Ronald y Miriam, quienes le auxiliaron, y evitaron una situación más grave, y que sólo paso a ser una anécdota curiosa, la ironía del caso, Rosita llevaba en su mochila bastante ropa de abrigo, sin embargo se estaba muriendo del frío.

Después de una ardua jornada, todos alcanzaron la cumbre, aún no dejaba de llover, cuando se armaron las carpas que nos brindarían el refugio ante un clima frío, no obstante dentro de nuestras carpas hacia frío, estimo que la temperatura media era de unos cinco grados centígrados, intentamos dormir, conciliar el sueño no es fácil, pero el cansancio no perdona, eso no fue el caso de unas compañeras, que se la pasaron platicando, contando chistes, incluso las carcajadas, despertaron a varios montañistas, quienes al día siguiente les recriminaron por su comportamiento, aceptamos sus disculpas, sabemos que no lo hicieron con mala intención.

En la madrugada del día domingo, apreciar la aurora, fue un verdadero reto, la lluvia del día anterior, había mojado mis zapatos y pantalones, la vista desde mi carpa era limitada, pero si quería tomar fotografías del amanecer, debía colocarme nuevamente los zapatos y pantalones mojados, ni modo, esas vistas son impresionantes, gratificantes, valen la pena. Se pueden apreciar todos los volcanes del sistema volcánico más antiguo de Guatemala, mencionado entro otros; Tacaná, Tajumulco, Lacandón, Chicabal, Siete Orejas, Zunil, Pecul, los centinelas del Lago de Atitlán – Atitlán, Tolimán, San pedro, Pakisis –, e incluso el Acatenango y su hermano gemelo, el volcán de Fuego, la imponente Sierra de los Cuchumatanes, etc., hacia el sur, el más joven de los volcanes, pero no menos peligroso, siempre inquieto, el volcán Santiaguito, con sus tradicionales y colosales erupciones.

En todo su esplendor y belleza, ese hermoso paisaje, me hizo recordar un pequeño párrafo que leí en el libro: La Quinta Montaña, de Pablo Coelho, y cito: "Nuestras glorias y nuestras tristezas dejan de ser importantes. Aquello que conquistamos o perdemos queda abajo. Desde lo alto de la montaña, tú ves cómo el mundo es grande y los horizontes, anchos."

El tiempo apremiaba, brevemente desayunamos, preparamos las mochilas para continuar con nuestro viaje hacia la siguiente cumbre: el Volcán Cuxliquel, no sin antes realizar los actos de cumbre, todos aprovecharon para expresar sus comentarios sobre la inolvidable experiencia, unos pronunciaron abundantes palabras, otros hablaron poco, pero era indudable la satisfacción, el paisaje aún estaba despejado, casi no había viento, un ambiente apacible, y una mañana tibiamente iluminada por el sol, lentamente sobre aquel horizonte las nubes abrazaron el paisaje, señal que era tiempo de continuar nuestro sendero, previo, la tradicional foto de cumbre y aprovechamos para hacer la Oración de Cumbre.

El descenso del Volcán Santa María se realizó sin ninguna novedad, abordamos el bus, con rumbo al Volcán Cuxliquel, sin embargo mientras el bus era conducido en la Ciudad de Quetzaltenango, en una de sus estrechas y poco transitadas calles, fuimos prevenidos por unos vecinos, ya que el bus intentaría pasar por un cruce coronado por un puentecillo de baja altitud donde cómodamente pasan vehículos livianos, no así vehículos pesados ni mucho menos buses, es en realidad una pasarela al estilo colonial, (construido por la Municipalidad de 1928) según el cálculo que hizo el piloto – hago la aclaración, en Guatemala, es el nombre con que se designa a la persona que dirige un vehículo, es decir el automovilista –, el bus podía pasar, tomó la decisión e intento, pero las mochilas estaban acondicionadas en la parrilla, mientras el bus avanzaba, una mochila, quedo atascada entre la parrilla y el puentecillo, obligando al bus retroceder un poco, el cálculo que hizo el piloto, no era del todo equivocado, si podía pasar, pero sin mochilas.

Ante los curiosos ojos de vecinos y transeúntes, fue necesario realizar el trasiego de mochilas, un espectáculo poco común, gracioso, no así para los automovilistas, debió haber sido desconcertante e imprevisto, no podían continuar su recorrido, y por unos momentos retrazaron sus compromisos, finalmente el bus prosiguió su rumbo, no perdí la oportunidad de tomar unas fotos de este divertido suceso. Localizado en el Municipio de Totonicapán, Departamento de Totonicapán, el Volcán Cuxliquel con 3,004 metros sobre el nivel del mar, este volcán se puede observar muy cerca de la carretera Panamericana, incluso se puede ver después de iniciar el descenso de las planicies de la cumbre de Nahulá, más conocida como la Cumbre de "Alaska", en la cima del Volcán se encuentra un altar, o centro ceremonial, también se le denomina "Quemadero", donde los pobladores – indígenas K´iche´s –, realizan sus rituales sagrados, es por esa razón que debemos respetar las costumbres y creencias de los pobladores que forman parte de la cultura Maya.

Las condiciones meteorológicas – un ambiente nuboso y algo de frío – anunciaban así que las aguas de la lluvia descenderían muy pronto, pero contábamos con suficiente tiempo, apresuramos el paso, pudimos apreciar que en las laderas del volcán, predominan los cultivos de trigo – estas plantas pertenecen al género de la familia de las gramíneas, cultivado como alimento (cereal) desde tiempos prehistóricos, los españoles introdujeron este cultivo –, también se pueden observar cultivos de maíz – es originario de América y un alimento básico –.

Aunque el ascenso no aparenta ser exigente, a más de alguien le falto el aliento, nos tomó casi media hora hacer el recorrido desde la carretera para llegar a la cima del volcán, caminando entre angostas y lisas veredas que rodeaban las siembras, la mayor parte del recorrido se hizo casi en fila entre los cultivos de trigo, maíz y terrenos no cultivados – quizá una práctica de rotación de cultivos – muchos pensaron que seria una caminata sencilla, realmente no los fue, al turista promedio le toma casi una hora de ascenso, fugazmente realizamos nuestros actos de cumbre, aprovechamos para captar la tradicional foto de cumbre, y en agradecimiento a Dios, por el privilegio de alcanzar la cima, nuestra Oración de Cumbre, posteriormente emprendimos el regreso hacia el bus, y continuar el retorno hacia la Ciudad Capital. Debido a que era muy tarde, era momento de la cena, pasamos a calmar el hambre en el Restaurante Rincón Suizo, y proseguimos nuestro camino hacia Guatemala, donde finalmente concluimos con éxito, este viaje.

Que Dios nos bendiga hoy y siempre.

Hasta la próxima cumbre

Blagmiro Contreras

Fotos de este viaje en: http://picasaweb.google.es/blagmiro/VolcNSantaMarAYCuxliquel

Guatemala, 13 de octubre de 2007

Por Blagmiro - 18 de Octubre, 2007, 12:32, Categoría: General
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Las Tres Cumbre

La Triple:

Acatenango – Fuego – Acatenango

Las Tres Cumbres

Guatemala, 15 de septiembre de 2007

He tenido la oportunidad de visitar algunas montañas de Guatemala,   en las cuales podemos observar espléndidos paisajes, encantadores y magníficos lugares, así como inolvidables experiencias,  aprovechando el feriado del 15 de septiembre, participe en la actividad eco turístico deportiva conocida con el nombre de la Triple, realizar la travesía y el ascenso a las cumbres de los Volcanes de Acatenango y su hermano gemelo El volcán de Fuego, retornando nuevamente a la cima Volcán Acatenango.

El Volcán Acatenango está ubicado en los Municipios de San Miguel Dueñas y Antigua Guatemala, Departamento de Sacatepéquez, y el Municipio de Acatenango, Departamento de Chimaltenango con una altitud de 3,976 msnm, por su altura ocupa el tercer lugar, superado sólo por el Tajumulco y Tacaná.

El volcán de Fuego, está ubicado entre el municipio de Alotenango en jurisdicción de Sacatepéquez y parte del Departamento de  Chimaltenango. Tiene una altitud de 3,763 msnm, sin embargo su altura se ha incrementado debido a sus erupciones, fácilmente supera los tres mil ochocientos metros.

La travesía consiste en hacer el recorrido desde el Parcelamiento agrario "La Soledad", en los senderos que conducen entre áreas cultivadas, entre ellos: hortalizas, maíz, verduras, cerca del sendero predominan los cultivos de habas, las vistosas y bellas flores popularmente conocidas con el nombre de "Cartuchos",  continuando por un área boscosa, a cierta distancia se encuentran varios descansos o refugios a lo largo de la vereda hacia la cima del volcán, estos descansos tienen algunos nombres muy curiosos, el Conejito, El Conejo, sin embargo, en las cercanías de este descanso, el bosque esta menos habitado de árboles, continuando el paso hacia en la ladera en donde el terreno es mas inclinado, Las Tres Hermanas, incluso la vegetación (pino y pajonales) desaparece en las proximidades del Yepocapa, se continúa hacia la cumbre principal, más conocida con el nombre de "El Plato" dada su apariencia y similitud a un plato, es un cráter cubierto de arena, (en realidad son granos finos de roca volcánica), 

Luego de alcanzar la cima del Acatenango, se realiza un descenso hacia el Volcán de Fuego, pasando por la unión de ambos volcanes, es una pequeña meseta conocida con el nombre de "La Horqueta" aproximadamente a 3,300 msnm, en este lugar se puede acampar, continuando el recorrido hacia el Volcán de Fuego, por medidas de seguridad no se llega a su cumbre,  la actividad volcánica es impredecible, y sus erupciones son impresionantes, después se regresa nuevamente a "La Horqueta" y ascenso a la cima del Acatenango, continuando hacia "La Soledad", en donde culmina el viaje.

De todo expresado anteriormente, se puede encontrar mayor información en muchas fuentes bibliográficas, Internet, etc., pero lo que no encontrarán es lo a continuación intentaré relatar en unos cuantos párrafos.

No obstante de haber participado en otras disciplinas deportivas, en el año 2004, principie ha realizar ascensos a los volcanes de Guatemala, sólo en el montañismo, he tenido la oportunidad de experimentar, dada las circunstancias, las vicisitudes y contratiempos, incluso miedo y angustia, pero también inspiración y certeza. Este viaje no fue la excepción.

La Escuela de Montañismo K´ashem, organizó un viaje para la actividad denominada La Triple, en la que participaron aproximadamente 50 personas de diferentes edades, entre ellas, niños (as), adolescentes, jóvenes y los que ya somos tan jóvenes, emprendimos el viaje día sábado 15 de septiembre, hacia los volcanes  Acatenango y Fuego, a raíz de recientes acontecimientos de la inseguridad que no ha dado tregua y agobia a toda Guatemala, nos acompañaron seis elementos de la Policía Nacional Civil, ninguna precaución esta de más.

Después de pasar por la Ciudad de Antigua Guatemala, llegamos a San Miguel Dueñas, en ese momento, el desfile con motivo a los festejos del día de la Independencia, en el que participaron los alumnos de los diferentes establecimientos de educación, dieron una pequeña pausa a nuestro viaje, sin embargo, aproveche para captar algunas imágenes del desfile, a la vez fue nostálgico, ya que me recordó aquellos tiempos, en el que alguna vez nos toco desfilar, posteriormente el recorrido desfile se desvió de la calle principal, dejando la vía libre para continuar este inolvidable viaje. 

Superando las once horas de la mañana del sábado, iniciamos la caminata desde "La Soledad", se hizo una organización de grupos, quedando de último, dos grupos integrantes de las expedición que irán a México y Ecuador, por cierto, esta la primer actividad colectiva para los entrenamientos.

Todo transcurrió con normalidad, realizando reagrupamientos, haciendo comentarios, contados historias, entre sonrisas, bromas, etc.,  como peregrinos todos se trasladaron hasta llegar al Yepocapa, dadas las condiciones del clima, predominando la presencia de viento muy fuerte, y un descenso de la temperatura, aproximadamente menos de unos cinco grados, sin llegar a cero grados, se continuó la marcha hacia la cumbre del Acatenango, siguiendo el sendero conocido con el nombre de "La Maldita".

El frío, el cansancio, la fatiga, empezó a mermar el ánimo de la mayoría, pero eso sólo era el principio, antes de llegar a la cumbre del Acatenango, llamado simplemente con el nombre de  "El Plato", nos vimos obligados a realizar un reagrupamiento, esperando a que los últimos compañeros (as) se reincorporaran, sin embargo el ocaso no perdonó, con la complicidad del viento y la neblina, el sol se oculto en el horizonte, y esa vacante fue cubierta una tímida luna (entre luna nueva y cuarto creciente), que se escondía constantemente, como alguien no desea ser visto, a pesar de estar abrigados, empezamos a perder calor corporal, llegando al punto de templar de frío, ansiosos a que los últimos compañeros se incorporaran al grupo y poder continuar, intentando desafiar las inclemencias del clima.

A lo lejos  se  escucho la voz de Edgar Rivera, el guía que venia cerrando, señal que ya todos estaban listos para continuar la marcha, algunos habían permanecido de pie o sentados en la pendiente muy inclinada, de cualquier forma es demasiado incomodo,   sin percatarme, me había separado de mi grupo – por haber iniciado el entrenamiento colectivo, era menester estar integrado en los últimos - y me encontraba muy adelante, cerca de Roberto de León, (minutos después el destino dividiría a los participantes en dos grupos) aparentemente el clima había mejorado, se podían apreciar las luces de las poblaciones aledañas, como analogía de las computadoras – para los informáticos –, sólo se trataba un Screensavers (Protector de Pantalla),  fuimos sorprendidos al llegar a "El Plato", recibidos y abatidos por un implacable viento, varias veces me impidió continuar el paso, casi no había visibilidad, el rugir del viento ahogaba nuestras voces, apenas podíamos balbucear, por un breve tiempo, literalmente las tinieblas nos abrazaron, como una pequeña lección de humildad y de esa forma la montaña sólo le permitió a un pequeño grupo montañistas continuar hacia "La Horqueta". A los demás, la montaña les negó el paso, imponiéndoles una cruel penitencia.

Camino en dirección sur hacia "La Horqueta", el viento aún era demasiado intenso, no había un lugar para buscar refugio, hicimos un reagrupamiento, a la espera que los demás nos alcanzaran, infructuosamente hicimos algunas señales con las linternas para que los demás nos siguieran, la neblina, cual esponja con el agua absorbía nuestras señales, intentamos comunicarnos con los demás, por medio de radios, teléfono celular, sin obtener alguna respuesta, durante casi una hora de espera, se tomó la dedición de avanzar a hacia "La Horqueta".

Ignorábamos que los demás habían perdido el rumbo en la cima del Volcán Acatenango,  hay varios senderos, muchos no sabían a donde ir, perdieron visibilidad por la densidad de la neblina, y probablemente se sintieron frustrados y la mayoría fueron presas del frío, aunque yo no lo presencie, se que algunos, el viento ahogo sus lágrimas y el aliento se les hizo un nudo en la garganta, quizá se arrepintieron en ese momento de haber realizado ese viaje, en silencio más de alguien lloró.

Pero el pequeño grupo que obtuvimos luz verde para ir hacia a "La Horqueta", la montaña no nos facilitó la tarea, había escasa visibilidad, y por tratar de bordear varios precipicios, sin tener conciencia de nuestra ubicación, nos desviamos aproximadamente un kilómetro de la ruta hacia "La Horqueta", cerca de la once de la noche, se despejo el horizonte apreciando el cosmos, quizá fue la contestación de alguna profunda oración,  no se de quien haya provenido, quizás de los mismos compañeros montañistas o algún familiar, estoy muy agradecido por acordarse de nosotros realmente nos ayudo bastante, y pude divisar el Volcán de Fuego, cosa extraña, ese volcán estaba a mi izquierda, cuando se desciende del Volcán Acatenango hacia La Horqueta, el Volcán de Fuego se encuentra en frente, es decir hacia el Sur, señal inequívoca, que estábamos en una nueva ruta, un montañista no se pierde, cuando se desvía de la ruta establecida, se dice que esta en busca nuevos senderos.

Alerté a Roberto de León, y emprendimos la búsqueda de senderos que nos condujeran hacia "La Horqueta", me adelante y logré localizar  "La Horqueta" lugar donde haríamos nuestro campamento, luego regrese en dirección al grupo que se había quedado muy rezagado, nuevamente emprendimos nuestros pasos hacia la "La Horqueta", llegamos alrededor de las once y media de la noche, posteriormente armamos las carpas, sin embargo mi carpa no supero la prueba, el viento aún en "La Horqueta" era muy fuerte y quebró las varias de la carpa, pese al cansancio, nuestro ánimo no decayó, preparamos la tradicional cena y el famoso té y en la tertulia nos dieron la una y media de la madrugada, aunque el viento era helado, no fue difícil conciliar el sueño

Después de las seis de la mañana del domingo, emprendimos nuestros pasos hacia el Volcán de Fuego, del pequeño grupo, algunos optaron por quedarse en el campamento, sin embargo, nos acompañaros tres personas que ya estaban en "La Horqueta", ellos habían llegado a eso de las seis de la tarde del sábado,  uno de ellos, es amigo de Roberto, no me recuerdo de su nombre, sólo de su apellido, creo que es Asturias, siguiendo el sendero hacia el Camellón, muy cerca de la cumbre del Volcán de Fuego.

El horizonte estaba despejado, captamos algunas imágenes, las vistas son impresionantes, realizamos nuestros actos de cumbre, en silencio una pequeña oración,  y retornamos a "La Horqueta", levantar campamento, tras despedirnos de los tres montañistas que continuarían su camino en senderos diferentes al nuestro, cuesta arriba nos trasladamos hacia la cima del Acatenango, previo intentamos desde el Volcán de Fuego, hacer contacto con los demás que se habían quedado en el Acatenango con una inexistente comunicación, ni el radio, ni con los teléfonos celulares fue posible.

Casi dos horas y media nos hicimos desde "La Horqueta" para llegar a la cima del Volcán Acatenango, aprovechamos para hacer la Oración de Cumbre, agradeciendo a Dios por permitirnos esta indescriptible experiencia, después del Yepocapa, hacia la Soledad, Roberto logró comunicación vía radio con en el resto del grupo, al fin obtuvimos noticias. Cerca de las tres y media de la tarde, llegamos a La Soledad, finalmente el grupo que había sido dividido en el Acatenango, estaba integrado en su totalidad. Salvo el cansancio, músculos adoloridos, todos se encontraban bien.

En este viaje aprendí que no debe usar la expresión "Conquista de la Cumbre". Si bien el diccionario señala el significado de la palabra conquista, y cito: "Ganar, conseguir algo, generalmente con esfuerzo, habilidad o venciendo algunas dificultades". También significa; "Ganar, mediante operación de guerra, un territorio, población." Porque alcanzar la cumbre, no se trata de vencer a un enemigo, porque la competencia no es contra un adversario, es consigo mismo,  es con que actitud voy a alcanzar la cima, pero más importante aún, es contar con la guía,  bendición y protección de Dios.

Sin importar si alcanzaron o no Las Tres Cumbres – sólo por el hecho de haber intentado este viaje – La Triple –, quiero compartir unas frases que leí hace algún tiempo, y cito:

"Ten la suficiente felicidad que te haga dulce, los suficientes tropiezos que te hagan fuerte, la suficiente tristeza que te haga humano y la suficiente esperanza que te haga feliz."

Como una forma de simpatía y buena voluntad, para animar a los que participaron en este viaje, hay en nuestro interior: "Alguien capaz de escuchar el silencio de su corazón, de aceptar las derrotas sin dejarse abatir por ellas y de alimentar la esperanza en medio del cansancio y el desaliento."

No obstante que las condiciones climáticas fueron adversas, doy gracias a Dios por permitirnos esta experiencia fuera de lo común. No se quien es el autor, pero a continuación transcribo esta hermosa oración.

Oración de Cumbre.

Señor de las cumbres, mi Señor de las montañas

Frente al cielo inmenso, escabel de tus pies

Yo digo mi oración encendida

Hazme un ser ávido de altura y plenitud

Recio como estos picachos altivos

Amigo del silencio, contemplador de estrellas

Hazme generoso, que no me quede en la cumbre

Que baje iluminado lleno de tu verdad

Y ayude en el valle a mis hermanos

Dame un corazón grande como el horizonte

Indómito para la injusticia y la mentira

Sediento de infinito, que solo en ti se sacié.

Amén.

Que Dios nos bendiga hoy y siempre.

Hasta la próxima cumbre

Blagmiro Contreras

Por Blagmiro - 19 de Septiembre, 2007, 10:48, Categoría: General
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