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Octubre del 2007


Quinto Aniversario

Quinto Aniversario de K´ashem

19 de octubre de 2007

Aprovecho la oportunidad para felicitar a la Escuela de Montañismo y Escalada K´ashem, por su Quinto Aniversario – 19 de octubre –, en especial a Roberto de León, Mario Tarot, Edgar Rivera, y el staff conformado por los guías, Edgar Betancourt, "El Tocayo", George Teque, Deysi Morales, y también a los experimentados montañistas que en algún momento les toco ser guía, pido disculpas si he omitido sus nombres,  – por el peso de los años mi memoria me ha traicionado –, con su destacada participación han concretado con muchos éxitos en la realización de diferentes actividades ecoturísticas deportivas de montañismo: Escalada, Rappel, Espeleología, Bici de Montaña, Rafting, Trekking. – Senderismo –, así como expediciones internacionales a los nevados de México y Ecuador.

Estoy muy agradecido, sin su ayuda no me hubiera sido posible alcanzar la mayoría de las cumbres de los volcanes de Guatemala –  mi eterna pasión –.  Muchas Gracias, esto me ha brindado entusiasmo, fuerzas renovadas, abundancia y plenitud en la simplicidad, cosas que no se explican y a veces no comprendo, pero gratificantes experiencias. Felicitaciones K´ashem, sigan adelante, honrando su eslogan: "En la montaña sólo hay una ruta… hasta la cumbre"

Siempre he dicho que en la montaña, la lluvia es parte del paisaje, el 20 de octubre, K´ashem organizó el ascenso al volcán Acatenango, aproximadamente veinticinco personas enfilaron sus pasos hacia la cima del volcán, desde el Parcelamiento Agrario La Soledad, había transcurrido casi una hora desde que iniciamos la caminata, cuando hicimos una pausa para reagruparnos, nos sorprendió la lluvia, la condensada humedad atmosférica que representa el paso transitorio del ciclo del agua y el retorno del agua a la tierra – lluvia – nos prevenían de como serían las condiciones del clima para el resto de la jornada, no obstante, proseguimos nuestro avance.

Cerca de la una de la tarde, nuevamente detuvimos la marcha el en lugar conocido con el nombre de "El Conejito", sólo que en este caso, para almorzar, la influencia de la nubosidad, acentúa más el clima frío, la vegetación y el bosque se podía ver pero difusamente, la masa nublosa no suele ser gruesa, más perecía una amenaza de precipitaciones, las formaciones nubosas suelen estar acompañadas por aguaceros violentos e intermitentes, reanúdanos la marcha, hacia la cumbre, conocido con el nombre de "El Plato", según el plan original, en la cima del Acatenango armaríamos nuestras carpas.  

A paso lento, siguiendo el sendero entre un bosque, alcanzamos una pequeña meseta, se puede apreciar una humilde pero vistosa choza, (un refugio), con techedumbre de paja y vigas de madera, la paredes formadas con las tablas rústicas de madera – posiblemente pino – dispuestas y separadas unas de otras, la abertura entre la unión de las tablas, deja pasar el frío, pero permite una modesta visibilidad hacia afuera, a este lugar se le conoce con el nombre de "El Conejo", a partir de aquí, el sendero que serpentea la ladera del volcán, es más inclinada,  sabiamente, Douglas y su familia, decidieron acampar ahí, los demás continuamos nuestro paso, el ascenso sobre esta vereda es más exigente. 

La primera María – llaman así a una parte del sendero que es muy exigente, ubicado entre "El Conejo y el Yepocapa –,  había quedado atrás, una fina pero abundante lluvia nos acompañaba en el ascenso, de pronto, se transformó en aguacero, la fuerte intensidad de la lluvia, dificultaba el paso, por las características del suelo; porosidad, permeabilidad y humedad previa del suelo, una parte del agua de lluvia se vierte directamente en la vereda, ante nuestros ojos, el sendero se convirtió en un riachuelo, a la espera que las condiciones del clima cambiaran favorablemente, los minutos pasaron,  Roberto, tomó la decisión de descender y acampar en "El Conejo".  Sin embargo; Edgar y Gustavo – montañistas experimentados –, continuaron su recorrido hacia el Volcán de Fuego, como parte del entrenamiento de aclimatación.

Habían entre los presentes, algunas personas que era la primera vez que ascendían un volcán tan majestoso y formidable como el Acatenango, en consideración hacia ellos, la decisión fue acertada, no era necesario exponerlos a condiciones climáticas adversas, no así para las personas que están entrenando y conformarán la expedición a México, sin subestimar las precauciones del caso, las condiciones eran idóneas para el entrenamiento, fue necesario postergarlo en otra oportunidad.

Ya en "El Conejo", bajo una caprichosa lluvia, se armaron la carpas – el campamento –, buscando abrigo, la mayoría estábamos empapados, quienes tuvieron la precaución de llevar ropa de recambio, no experimentaron incomodidades, supe de una persona que llevaba su sleeping bag – bolsa de dormir –, afuera de la mochila, expuesto a la lluvia, como era de esperarse, se le mojo, conciliar el sueño no le fue fácil.

Tras el crepúsculo, lentamente la noche invadió nuestra estancia, en el campamento que nos servia de un refugio provisional, muy cerca, se escuchaba el rugir del Viento del Norte, la corriente de aire producida por la atmósfera azotaba las laderas del volcán, llegando así la madrugada, a eso de las cuatro de la mañana, la niebla muy baja, que dificulta más o menos la visión, se despejó dejando ver las luces de las poblaciones asentadas en la proximidades del volcán, esto precipitó mi alegría, he realizado varios ascensos a este volcán, y no he podido estar en la cima para ver el amanecer, por fin podría tomar fotos de la sonriente aurora en la cumbre del volcán Acatenango.

Debido a que Roberto había girado instrucciones de suspender el ascenso, le solicité permiso para alcanzar la cumbre – no es recomendable subir sólo –, me indicó que Douglas subiría a la cumbre, me acerque a su carpa, pero él no estaba, supuse que se había adelantado, de esa forma emprendí la caminata, sin embargo, en el sendero no se observaba señales de que alguien hubiese pasado, como a los diez minutos de iniciada la caminata, me acompañó la neblina.

Una vez que logré llegar al Yepocapa – es una cumbre secundaria del volcán, posee una meseta, desde su superficie, se pueden apreciar varios cráteres antiguos, en las laderas de la cima principal del Acatenango –, el viento y la neblina invitaron a su caprichosa amiga, la lluvia; afortunadamente llevaba mi poncho de agua, como portaba guantes de lana para proteger mis manos del frío, por comodidad, me quite el guante de la mano derecha, para asegurar el poncho de agua, lamentablemente no sujete con firmeza el guante, y literalmente el viento me lo arrebató, gire en dirección hacia donde el viento transportaba mi guante y lo perdí de vista en la espesa neblina, en mi interior, la alegría y entusiasmo se transformaron en temor y la confusión reinó en mi pensamiento por unos instantes, no tenia referencia visual de nada, aún no amanecía, ¿Qué debía hacer?, ¿En que dirección caminar?.

Fije mi vista en el firmamento, implorando ayuda, Gracias a Dios, por unos segundos, se despejó parcialmente, en el horizonte, se divisaban algunas estrellas, con las primeras luces de la sonriente aurora, dibujaron una silueta, una tenuidad de blancura deslumbradora, me señalaron la dirección hacia la cumbre del Acatenango, nuevamente la neblina dominó el panorama, pero ya había recobrado el entusiasmo, vino a mi mente un párrafo que leí en uno de los textos de  Marcia Grad  "El desconfiar de tu capacidad te impedirá avanzar y será la causa de tu fracaso. Rara vez se sentirá uno en paz si sólo practica en mares tranquilos. Los retos traen consigo el don de conocer la verdad."

Faltando unos diez minutos para la seis de la mañana, alcance la cumbre del Acatenango (3,976 metros sobre el nivel del mar), a la espera de que la neblina se despejara, y me permitiera contemplar el espectáculo del amanecer,  pero no pude resistir mas de seis minutos en la cumbre, el viento era implacable y el frío intenso, sin visibilidad, reflexione, será en otra oportunidad que captaré una imagen del amanecer en este volcán, ya de regreso al campamento, cerca del Yepocapa después de concluir el descenso a la cumbre principal, me encontré a Douglas – se dirigía a la cumbre –, me comentó que vio mi guante, cerca del sendero que conduce al Yepocapa, emprendí la búsqueda pero no lo encontré, no fue hasta llegar al campamento que unos jóvenes que subieron al Yepocapa, lo habían encontrado y me lo devolvieron, no sin antes agradecérselos. 

Es creciente la afluencia de montañistas en este volcán, vimos pasar varios grupos de montañistas, entre ellos; Ronald Márquez y Juan José Leal por su cuenta habían decidido el domingo, realizar el ascenso al Acatenango, en "El Conejo" se les unió Pablo Alecio, los tres alcanzaron la cumbre, sin embargo Edgar y Gustavo – el día anterior se dirigieron al Volcán de Fuego – aún no regresaban, dando tiempo a que se integraran al grupo que los esperábamos en "El Conejo", Roberto platicó un poco sobre sus experiencias en el montañismo. No fue mi intensión ser poco solidario, por no esperar a  Edgar y Gustavo, llevaban varias horas de retraso, nos dieron las doce del en "El Conejo", no cesaba la lluvia, sin embargo le indique a Roberto que era tiempo de regresar al Parcelamiento Agrario "La Soledad".

Con motivo al aniversario de K´ashem, Roberto había encargado en una de las casas del Parcelamiento Agrario "La Soledad" la elaboración de tamales, acompañado del tradicional pan francés, y como bebida, el chocolate caliente, como una sencilla forma de compartir con los montañistas, cinco años de inolvidables y fascinantes experiencias, finalmente los dos expedicionarios a Ecuador – Edgar y Gustavo – se integraron al grupo y nos acompañaron para degustar del tamal, comentaron que su atraso se debió a que esperaron que las condiciones del clima mejoraran, a la espera de la llegada del autobús, el tiempo fue aprovechado para que cada uno de los participantes expresara sus opiniones, a los pocos minutos llegó el bus que nos traslado hacia la Ciudad de Guatemala, concluyendo este viaje al volcán Acatenango. Gracias a Dios sin ninguna novedad.

Que Dios nos bendiga hoy y siempre.

Hasta la próxima cumbre

Blagmiro Contreras

Por Blagmiro - 24 de Octubre, 2007, 14:50, Categoría: General
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Volcán Santa María y Cuxliquel

Ascenso a los Volcanes Santa María y Cuxliquel

En la historia de las erupciones más catastróficas, ocupa uno de los primeros lugares, el volcán Santa María, el cual hizo erupción el 24 y 25 de octubre de 1902, según información publicada en Internet por el INSIVUMEH, encontramos una breve descripción que transcribo: "SANTA MARIA. Erupción tipo pliniana en octubre de 1902, la columna de ceniza alcanzó una altura de 27 a 29 Km.; produjo un cráter de 1,000 m de largo por 700 m. de ancho en la ladera Suroeste del Volcán. Se estima que el volumen de material expulsado, piroclastos, fué del orden de 10 Km3 y cubrió un área de 150 Km2 con más de un metro de ceniza. Murieron aproximadamente 6,000 personas y el sonido de la explosión se escuchó hasta Costa Rica. Está catalogada como una de las más violentas del siglo XX a nivel mundial."

El día sábado 13 de octubre de 2007, la Escuela de Montañismo K´ashem, organizó el ascenso al Volcán Santa María. Este coloso, tiene una altitud de 3,772 metros sobre el nivel del mar, situado en el caserío Llano del Pinal, según relata la historia colonial, fue en este lugar donde murió valerosamente Tecún Uman el 18 de febrero de 1524 en manos del conquistador Pedro de Alvarado.

Hacia más de seis meses que no viajaba a Tierra Fría, Quetzaltenango – en buen chapín: Xela – transcribo la siguiente información sobre el nombre de Xelajú o Xela: "El origen del nombre aún no se ha determinado con exactitud, pero en El Título Real de don Francisco Izquín Nehaíb, fechado en 1558 (Recinos 1984:18), se menciona a Culahá, Ah Xelahuh como nombre de Quetzaltenango. Los k'iche'es dieron a este lugar el nombre de Xelahuh y Xelahúh Queh (Lugar de los diez venados) o el día 1 Queh de su calendario.

La actual cabecera también es mencionada en relación con guerras comunes de K'iche'es y Kaqchikeles de 1552 (Recinos 1984: 145), con el nombre de Xelahuh como el nombre que tuvo en el período indígena de la época del rey Quicab, y el Diccionario Geográfico (1984:29), afirma que, quizá por mala copia u otro motivo pasó a escribirse como Xelahub. El texto agrega que el pueblo, quemado antiguamente por Ah Chiyú, Ah Chi Ckix, Halic y Tabanal, fue conquistado por los zotziles y tukuchés. En el Popol Vuh (Recinos 1979:144) se le menciona como Xelahuh.

Según Carmack (1979, 181) "después de que Pedro de Alvarado mató a Tecún Umán preguntó a los indígenas mexicanos que lo acompañaban ¿Cuál es el nombre de la montaña? Le fue dicho, Quetzaltenango es como se llama señor: Luego Quetzaltenango (será nombrado) porque un gran capitán murió (allí)" fuente: Wikipedia, la enciclopedia libre.

El autobús nos condujo hasta el caserío Llanos del Pinal, detuvo su marcha a pocos metros del Monumento del Andinista – abandonado y descuidado – aproximadamente después del mediodía del Sábado, bajo una suave lluvia, quizás unas de los últimas, por acercarse la finalización del inverno y en vísperas del verano, que se caracteriza por el viento típico de noviembre, época en que se acentúa el frío, un grupo de casi cuarenta intrépidos montañistas, preparaban sus mochilas para iniciar el ascenso al Volcán Santa María, previo a iniciar la caminata, hicimos la Oración del Montañista.

Al principio, el camino es relativamente accesible, posteriormente se convierte una vereda muy marcada por el paso de los pobladores, evidencia también el paso de semovientes y animales de carga, algunos tramos son estrechos, después caminar varios minutos, llamo nuestra atención una lombriz gigante, nos detuvimos para observar como intentaba cruzar la vereda, habían algunas piedrecitas y basura que le obstaculizaban, pero al final logro cruzar la vereda, fácilmente esta lombriz superaba los 50 centímetros de longitud, aproveche para captar una imagen con la cámara digital, y como referencia comparativa del tamaño de la lombriz, Edgar Betancourt, más conocido como el "Tocayo", poso su pie muy cerca de la lombriz para apreciar las dimensiones. Pero la importancia de este anélido (lombriz), radica en que ayuda a la formación del matillo – capa superior del suelo, formado en gran parte por la descomposición de materias orgánicas –, transformado en parte la tierra que se traga para alimentarse y que expulsa al poco tiempo, manteniendo la fertilidad de los suelos.

Antes de llegar a una pequeña meseta donde nos esperaban los demás montañistas, a un lado de la vereda, se encontraba un pequeño rebaño de ovejas, una de las crías emitía los sonidos típicos de estos mamíferos rumiantes, más parecía un alarido, por la siguiente razón; pude observar que estaba muy empapada por la lluvia que recién había cesado, proseguimos nuestro camino hacia la meseta, en este lugar, hicimos un reagrupamiento y aprovechamos para almorzar, una vez saciada nuestra hambre, continuaron los preparativos para el ascenso al volcán, siguiendo las instrucciones de Roberto León, unos diez montañistas nos adelantamos como parte de un entrenamiento, con la misión, que una vez alcanzada la cumbre, regresar y ayudar a los otros montañistas que se hubiesen quedado rezagados, el ascenso a este volcán es exigente, en condiciones idóneas, toma aproximadamente unas tres horas y media alcanzar la cumbre.

Después de la meseta, el inicio del sendero que conduce a la cumbre, es bastante accesible, serpenteando las laderas – en forma de zigzag –, hacen que la caminata sea confortable, a pesar que las laderas del volcán son muy inclinadas y cubiertas de vegetación boscosa – pinares –, pero no todo es fácil, antes de llegar a la mitad del ascenso, la vereda que ha sido acondicionada para facilitar el paso, abruptamente se transforma en un sendero abandonado y hostil, que obliga mantener un paso mas lento y precavido, es decir, se convierte en una caminata más exigente, característica muy común de los senderos de la mayoría de volcanes de Guatemala. Eran casi las cinco y media de la tarde del sábado, cuando uno de los guías, Edgar Rivera, fue el primero en alcanzar la cumbre, el clima es más frío, y bajo una fina lluvia abundante, hicieron que se resintiera su salud, - Edgar se aventuró a realizar el ascenso con tos –, poco a poco, otros montañistas fueron alcanzando la cumbre.

Siguiendo las instrucciones de Roberto, algunos montañistas voluntariamente emprendieron el descenso, y así ayudar a cargar con las mochilas de los que se quedaron rezagados, cabe destacar la participación de las damas: Siomara Pineda y en especial, Ghandy Martínez, - mis respetos – a pesar que no contar con linterna, tomo la decisión de descender y coadyuvar a que los demás alcanzaran la cumbre, aún cuando el crepúsculo anunciaba la entrada de la noche, sin iluminación, tanto el ascenso como el descenso en esa vereda se dificulta y con la agravante de la lluvia, las condiciones son propicias para sufrir una caída, tal es el caso, de que Ghandy cayó de más dos metros de alto – el terrero es escabroso –, sobre unas rocas, pero la mochila que llevaba sobre su espalda, amortiguo su caída, y Gracias a Dios, sólo experimentó el susto, no sufrió ninguna lesión, gracias Siomara y Ghandy por brindarnos una lección de estoicismo y abnegación, un ejemplo digno de seguir.

No todos los participantes del ascenso al Volcán Santa María, adoptaron las recomendaciones hechas por la Escuela de Montañismo K´ashem, en el sentido de llevar ropa de recambio, linterna con pilas de repuesto, capa, ropa de abrigo, etc., derivado de lo anterior, algunos sufrieron los primeros síntomas de hipotermia, tal como le sucedió a Rosita, gracias a la oportuna intervención de Ronald y Miriam, quienes le auxiliaron, y evitaron una situación más grave, y que sólo paso a ser una anécdota curiosa, la ironía del caso, Rosita llevaba en su mochila bastante ropa de abrigo, sin embargo se estaba muriendo del frío.

Después de una ardua jornada, todos alcanzaron la cumbre, aún no dejaba de llover, cuando se armaron las carpas que nos brindarían el refugio ante un clima frío, no obstante dentro de nuestras carpas hacia frío, estimo que la temperatura media era de unos cinco grados centígrados, intentamos dormir, conciliar el sueño no es fácil, pero el cansancio no perdona, eso no fue el caso de unas compañeras, que se la pasaron platicando, contando chistes, incluso las carcajadas, despertaron a varios montañistas, quienes al día siguiente les recriminaron por su comportamiento, aceptamos sus disculpas, sabemos que no lo hicieron con mala intención.

En la madrugada del día domingo, apreciar la aurora, fue un verdadero reto, la lluvia del día anterior, había mojado mis zapatos y pantalones, la vista desde mi carpa era limitada, pero si quería tomar fotografías del amanecer, debía colocarme nuevamente los zapatos y pantalones mojados, ni modo, esas vistas son impresionantes, gratificantes, valen la pena. Se pueden apreciar todos los volcanes del sistema volcánico más antiguo de Guatemala, mencionado entro otros; Tacaná, Tajumulco, Lacandón, Chicabal, Siete Orejas, Zunil, Pecul, los centinelas del Lago de Atitlán – Atitlán, Tolimán, San pedro, Pakisis –, e incluso el Acatenango y su hermano gemelo, el volcán de Fuego, la imponente Sierra de los Cuchumatanes, etc., hacia el sur, el más joven de los volcanes, pero no menos peligroso, siempre inquieto, el volcán Santiaguito, con sus tradicionales y colosales erupciones.

En todo su esplendor y belleza, ese hermoso paisaje, me hizo recordar un pequeño párrafo que leí en el libro: La Quinta Montaña, de Pablo Coelho, y cito: "Nuestras glorias y nuestras tristezas dejan de ser importantes. Aquello que conquistamos o perdemos queda abajo. Desde lo alto de la montaña, tú ves cómo el mundo es grande y los horizontes, anchos."

El tiempo apremiaba, brevemente desayunamos, preparamos las mochilas para continuar con nuestro viaje hacia la siguiente cumbre: el Volcán Cuxliquel, no sin antes realizar los actos de cumbre, todos aprovecharon para expresar sus comentarios sobre la inolvidable experiencia, unos pronunciaron abundantes palabras, otros hablaron poco, pero era indudable la satisfacción, el paisaje aún estaba despejado, casi no había viento, un ambiente apacible, y una mañana tibiamente iluminada por el sol, lentamente sobre aquel horizonte las nubes abrazaron el paisaje, señal que era tiempo de continuar nuestro sendero, previo, la tradicional foto de cumbre y aprovechamos para hacer la Oración de Cumbre.

El descenso del Volcán Santa María se realizó sin ninguna novedad, abordamos el bus, con rumbo al Volcán Cuxliquel, sin embargo mientras el bus era conducido en la Ciudad de Quetzaltenango, en una de sus estrechas y poco transitadas calles, fuimos prevenidos por unos vecinos, ya que el bus intentaría pasar por un cruce coronado por un puentecillo de baja altitud donde cómodamente pasan vehículos livianos, no así vehículos pesados ni mucho menos buses, es en realidad una pasarela al estilo colonial, (construido por la Municipalidad de 1928) según el cálculo que hizo el piloto – hago la aclaración, en Guatemala, es el nombre con que se designa a la persona que dirige un vehículo, es decir el automovilista –, el bus podía pasar, tomó la decisión e intento, pero las mochilas estaban acondicionadas en la parrilla, mientras el bus avanzaba, una mochila, quedo atascada entre la parrilla y el puentecillo, obligando al bus retroceder un poco, el cálculo que hizo el piloto, no era del todo equivocado, si podía pasar, pero sin mochilas.

Ante los curiosos ojos de vecinos y transeúntes, fue necesario realizar el trasiego de mochilas, un espectáculo poco común, gracioso, no así para los automovilistas, debió haber sido desconcertante e imprevisto, no podían continuar su recorrido, y por unos momentos retrazaron sus compromisos, finalmente el bus prosiguió su rumbo, no perdí la oportunidad de tomar unas fotos de este divertido suceso. Localizado en el Municipio de Totonicapán, Departamento de Totonicapán, el Volcán Cuxliquel con 3,004 metros sobre el nivel del mar, este volcán se puede observar muy cerca de la carretera Panamericana, incluso se puede ver después de iniciar el descenso de las planicies de la cumbre de Nahulá, más conocida como la Cumbre de "Alaska", en la cima del Volcán se encuentra un altar, o centro ceremonial, también se le denomina "Quemadero", donde los pobladores – indígenas K´iche´s –, realizan sus rituales sagrados, es por esa razón que debemos respetar las costumbres y creencias de los pobladores que forman parte de la cultura Maya.

Las condiciones meteorológicas – un ambiente nuboso y algo de frío – anunciaban así que las aguas de la lluvia descenderían muy pronto, pero contábamos con suficiente tiempo, apresuramos el paso, pudimos apreciar que en las laderas del volcán, predominan los cultivos de trigo – estas plantas pertenecen al género de la familia de las gramíneas, cultivado como alimento (cereal) desde tiempos prehistóricos, los españoles introdujeron este cultivo –, también se pueden observar cultivos de maíz – es originario de América y un alimento básico –.

Aunque el ascenso no aparenta ser exigente, a más de alguien le falto el aliento, nos tomó casi media hora hacer el recorrido desde la carretera para llegar a la cima del volcán, caminando entre angostas y lisas veredas que rodeaban las siembras, la mayor parte del recorrido se hizo casi en fila entre los cultivos de trigo, maíz y terrenos no cultivados – quizá una práctica de rotación de cultivos – muchos pensaron que seria una caminata sencilla, realmente no los fue, al turista promedio le toma casi una hora de ascenso, fugazmente realizamos nuestros actos de cumbre, aprovechamos para captar la tradicional foto de cumbre, y en agradecimiento a Dios, por el privilegio de alcanzar la cima, nuestra Oración de Cumbre, posteriormente emprendimos el regreso hacia el bus, y continuar el retorno hacia la Ciudad Capital. Debido a que era muy tarde, era momento de la cena, pasamos a calmar el hambre en el Restaurante Rincón Suizo, y proseguimos nuestro camino hacia Guatemala, donde finalmente concluimos con éxito, este viaje.

Que Dios nos bendiga hoy y siempre.

Hasta la próxima cumbre

Blagmiro Contreras

Fotos de este viaje en: http://picasaweb.google.es/blagmiro/VolcNSantaMarAYCuxliquel

Guatemala, 13 de octubre de 2007

Por Blagmiro - 18 de Octubre, 2007, 12:32, Categoría: General
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