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24 de Octubre, 2007


Quinto Aniversario

Quinto Aniversario de K´ashem

19 de octubre de 2007

Aprovecho la oportunidad para felicitar a la Escuela de Montañismo y Escalada K´ashem, por su Quinto Aniversario – 19 de octubre –, en especial a Roberto de León, Mario Tarot, Edgar Rivera, y el staff conformado por los guías, Edgar Betancourt, "El Tocayo", George Teque, Deysi Morales, y también a los experimentados montañistas que en algún momento les toco ser guía, pido disculpas si he omitido sus nombres,  – por el peso de los años mi memoria me ha traicionado –, con su destacada participación han concretado con muchos éxitos en la realización de diferentes actividades ecoturísticas deportivas de montañismo: Escalada, Rappel, Espeleología, Bici de Montaña, Rafting, Trekking. – Senderismo –, así como expediciones internacionales a los nevados de México y Ecuador.

Estoy muy agradecido, sin su ayuda no me hubiera sido posible alcanzar la mayoría de las cumbres de los volcanes de Guatemala –  mi eterna pasión –.  Muchas Gracias, esto me ha brindado entusiasmo, fuerzas renovadas, abundancia y plenitud en la simplicidad, cosas que no se explican y a veces no comprendo, pero gratificantes experiencias. Felicitaciones K´ashem, sigan adelante, honrando su eslogan: "En la montaña sólo hay una ruta… hasta la cumbre"

Siempre he dicho que en la montaña, la lluvia es parte del paisaje, el 20 de octubre, K´ashem organizó el ascenso al volcán Acatenango, aproximadamente veinticinco personas enfilaron sus pasos hacia la cima del volcán, desde el Parcelamiento Agrario La Soledad, había transcurrido casi una hora desde que iniciamos la caminata, cuando hicimos una pausa para reagruparnos, nos sorprendió la lluvia, la condensada humedad atmosférica que representa el paso transitorio del ciclo del agua y el retorno del agua a la tierra – lluvia – nos prevenían de como serían las condiciones del clima para el resto de la jornada, no obstante, proseguimos nuestro avance.

Cerca de la una de la tarde, nuevamente detuvimos la marcha el en lugar conocido con el nombre de "El Conejito", sólo que en este caso, para almorzar, la influencia de la nubosidad, acentúa más el clima frío, la vegetación y el bosque se podía ver pero difusamente, la masa nublosa no suele ser gruesa, más perecía una amenaza de precipitaciones, las formaciones nubosas suelen estar acompañadas por aguaceros violentos e intermitentes, reanúdanos la marcha, hacia la cumbre, conocido con el nombre de "El Plato", según el plan original, en la cima del Acatenango armaríamos nuestras carpas.  

A paso lento, siguiendo el sendero entre un bosque, alcanzamos una pequeña meseta, se puede apreciar una humilde pero vistosa choza, (un refugio), con techedumbre de paja y vigas de madera, la paredes formadas con las tablas rústicas de madera – posiblemente pino – dispuestas y separadas unas de otras, la abertura entre la unión de las tablas, deja pasar el frío, pero permite una modesta visibilidad hacia afuera, a este lugar se le conoce con el nombre de "El Conejo", a partir de aquí, el sendero que serpentea la ladera del volcán, es más inclinada,  sabiamente, Douglas y su familia, decidieron acampar ahí, los demás continuamos nuestro paso, el ascenso sobre esta vereda es más exigente. 

La primera María – llaman así a una parte del sendero que es muy exigente, ubicado entre "El Conejo y el Yepocapa –,  había quedado atrás, una fina pero abundante lluvia nos acompañaba en el ascenso, de pronto, se transformó en aguacero, la fuerte intensidad de la lluvia, dificultaba el paso, por las características del suelo; porosidad, permeabilidad y humedad previa del suelo, una parte del agua de lluvia se vierte directamente en la vereda, ante nuestros ojos, el sendero se convirtió en un riachuelo, a la espera que las condiciones del clima cambiaran favorablemente, los minutos pasaron,  Roberto, tomó la decisión de descender y acampar en "El Conejo".  Sin embargo; Edgar y Gustavo – montañistas experimentados –, continuaron su recorrido hacia el Volcán de Fuego, como parte del entrenamiento de aclimatación.

Habían entre los presentes, algunas personas que era la primera vez que ascendían un volcán tan majestoso y formidable como el Acatenango, en consideración hacia ellos, la decisión fue acertada, no era necesario exponerlos a condiciones climáticas adversas, no así para las personas que están entrenando y conformarán la expedición a México, sin subestimar las precauciones del caso, las condiciones eran idóneas para el entrenamiento, fue necesario postergarlo en otra oportunidad.

Ya en "El Conejo", bajo una caprichosa lluvia, se armaron la carpas – el campamento –, buscando abrigo, la mayoría estábamos empapados, quienes tuvieron la precaución de llevar ropa de recambio, no experimentaron incomodidades, supe de una persona que llevaba su sleeping bag – bolsa de dormir –, afuera de la mochila, expuesto a la lluvia, como era de esperarse, se le mojo, conciliar el sueño no le fue fácil.

Tras el crepúsculo, lentamente la noche invadió nuestra estancia, en el campamento que nos servia de un refugio provisional, muy cerca, se escuchaba el rugir del Viento del Norte, la corriente de aire producida por la atmósfera azotaba las laderas del volcán, llegando así la madrugada, a eso de las cuatro de la mañana, la niebla muy baja, que dificulta más o menos la visión, se despejó dejando ver las luces de las poblaciones asentadas en la proximidades del volcán, esto precipitó mi alegría, he realizado varios ascensos a este volcán, y no he podido estar en la cima para ver el amanecer, por fin podría tomar fotos de la sonriente aurora en la cumbre del volcán Acatenango.

Debido a que Roberto había girado instrucciones de suspender el ascenso, le solicité permiso para alcanzar la cumbre – no es recomendable subir sólo –, me indicó que Douglas subiría a la cumbre, me acerque a su carpa, pero él no estaba, supuse que se había adelantado, de esa forma emprendí la caminata, sin embargo, en el sendero no se observaba señales de que alguien hubiese pasado, como a los diez minutos de iniciada la caminata, me acompañó la neblina.

Una vez que logré llegar al Yepocapa – es una cumbre secundaria del volcán, posee una meseta, desde su superficie, se pueden apreciar varios cráteres antiguos, en las laderas de la cima principal del Acatenango –, el viento y la neblina invitaron a su caprichosa amiga, la lluvia; afortunadamente llevaba mi poncho de agua, como portaba guantes de lana para proteger mis manos del frío, por comodidad, me quite el guante de la mano derecha, para asegurar el poncho de agua, lamentablemente no sujete con firmeza el guante, y literalmente el viento me lo arrebató, gire en dirección hacia donde el viento transportaba mi guante y lo perdí de vista en la espesa neblina, en mi interior, la alegría y entusiasmo se transformaron en temor y la confusión reinó en mi pensamiento por unos instantes, no tenia referencia visual de nada, aún no amanecía, ¿Qué debía hacer?, ¿En que dirección caminar?.

Fije mi vista en el firmamento, implorando ayuda, Gracias a Dios, por unos segundos, se despejó parcialmente, en el horizonte, se divisaban algunas estrellas, con las primeras luces de la sonriente aurora, dibujaron una silueta, una tenuidad de blancura deslumbradora, me señalaron la dirección hacia la cumbre del Acatenango, nuevamente la neblina dominó el panorama, pero ya había recobrado el entusiasmo, vino a mi mente un párrafo que leí en uno de los textos de  Marcia Grad  "El desconfiar de tu capacidad te impedirá avanzar y será la causa de tu fracaso. Rara vez se sentirá uno en paz si sólo practica en mares tranquilos. Los retos traen consigo el don de conocer la verdad."

Faltando unos diez minutos para la seis de la mañana, alcance la cumbre del Acatenango (3,976 metros sobre el nivel del mar), a la espera de que la neblina se despejara, y me permitiera contemplar el espectáculo del amanecer,  pero no pude resistir mas de seis minutos en la cumbre, el viento era implacable y el frío intenso, sin visibilidad, reflexione, será en otra oportunidad que captaré una imagen del amanecer en este volcán, ya de regreso al campamento, cerca del Yepocapa después de concluir el descenso a la cumbre principal, me encontré a Douglas – se dirigía a la cumbre –, me comentó que vio mi guante, cerca del sendero que conduce al Yepocapa, emprendí la búsqueda pero no lo encontré, no fue hasta llegar al campamento que unos jóvenes que subieron al Yepocapa, lo habían encontrado y me lo devolvieron, no sin antes agradecérselos. 

Es creciente la afluencia de montañistas en este volcán, vimos pasar varios grupos de montañistas, entre ellos; Ronald Márquez y Juan José Leal por su cuenta habían decidido el domingo, realizar el ascenso al Acatenango, en "El Conejo" se les unió Pablo Alecio, los tres alcanzaron la cumbre, sin embargo Edgar y Gustavo – el día anterior se dirigieron al Volcán de Fuego – aún no regresaban, dando tiempo a que se integraran al grupo que los esperábamos en "El Conejo", Roberto platicó un poco sobre sus experiencias en el montañismo. No fue mi intensión ser poco solidario, por no esperar a  Edgar y Gustavo, llevaban varias horas de retraso, nos dieron las doce del en "El Conejo", no cesaba la lluvia, sin embargo le indique a Roberto que era tiempo de regresar al Parcelamiento Agrario "La Soledad".

Con motivo al aniversario de K´ashem, Roberto había encargado en una de las casas del Parcelamiento Agrario "La Soledad" la elaboración de tamales, acompañado del tradicional pan francés, y como bebida, el chocolate caliente, como una sencilla forma de compartir con los montañistas, cinco años de inolvidables y fascinantes experiencias, finalmente los dos expedicionarios a Ecuador – Edgar y Gustavo – se integraron al grupo y nos acompañaron para degustar del tamal, comentaron que su atraso se debió a que esperaron que las condiciones del clima mejoraran, a la espera de la llegada del autobús, el tiempo fue aprovechado para que cada uno de los participantes expresara sus opiniones, a los pocos minutos llegó el bus que nos traslado hacia la Ciudad de Guatemala, concluyendo este viaje al volcán Acatenango. Gracias a Dios sin ninguna novedad.

Que Dios nos bendiga hoy y siempre.

Hasta la próxima cumbre

Blagmiro Contreras

Por Blagmiro - 24 de Octubre, 2007, 14:50, Categoría: General
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