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Una pequeña expedición a El Salvador

Una pequeña expedición a El Salvador

  

En el mes de agosto del año 2006,  gracias a la invitación de Don Francisco Velásquez,  realice mi primer viaje al extranjero, nunca había salido de las fronteras de Guatemala, si bien, se trataba de un breve viaje de tres día a El Salvador, despertó mi entusiasmo de visitar ese país, ya todo estaba coordinado,  el día domingo 13 de agosto de 2006, a las diez de la mañana, me comprometí estar en la frontera de San Cristóbal, en este lugar me esperaría la  familia Velásquez, Don Francisco y su hija Lupita con su esposo e hijo,  y regresar a Guatemala el día 15 de agosto, para aprovechar el feriado en la Ciudad de Guatemala.  Por precaución, llegue una hora antes de lo acordado, con paciencia espere a las diez de la mañana, pasaron quince minutos, veinte minutos, media hora, (…) y Don Francisco no llegaba al punto de reunión,  los minutos pasaron, y sólo hasta entonces me percate que en ese año, Guatemala había adelantado una hora,  en otras palabras, en El Salvador tenía el horario natural (GMT – 06:00), y llegue con dos horas de antelación. 

 

Cumpliendo con su compromiso, Don Francisco llegó a la frontera, gracias a la cooperación Lupita, nos traslado hacia el Parque Nacional Cerro Verde, se puede apreciar de cerca el Lago de Coatepeque.  Cerro Verde, es un complejo volcánico muy bonito, había quedado cerrado desde octubre de 2005, por la erupción del Volcán Santa Ana, este volcán lanzó columnas de gases, ceniza y fragmentos de roca que obligaron a la evacuación de las comunidades asentadas en sus faldas, al menos dos personas murieron a causa de derrumbes.   Este Parque Nacional, tiene tres volcanes, propiamente el Cerro Verde, es un volcán extinto, en su cima se encuentra un bosque nebuloso, dado su altura de 2,030 metros sobre el nivel del mar, desde sus miradores de pueden apreciar los volcanes de Izalco y Santa Ana.

 

El Volcán de Izalco, debido a sus emanaciones de lava que podían verse desde los barcos que cruzaban el océano pacífico, en la noche guiaba a los navegantes, quienes lo bautizaron con el nombre del  Faro de América Central, (su última erupción fue en el año de 1966), actualmente presenta actividad fumarólica.

 

Ilamatepec, es del verdadero nombre del Volcán El Santa Ana (volcán activo), todos lo conocen como el nombre de Santa Ana, por su ubicación en el Departamento de Santa Ana, es el más alto de los volcanes de El Salvador, es un volcán majestuoso y que encierra un ambiente místico, hasta el día de hoy, en mi imaginación constituye la montaña prohibida, de hecho las autoridades salvadoreñas han suspendido las caminatas y ascenso.  Como es tradición para los turistas, captamos algunas imágenes con nuestras cámaras digitales como recuerdo de ese viaje, posteriormente nos trasladamos a la casa de Don Francisco, en Ceiba del Charco, es un Cantón, ubicado en jurisdicción de Sonsonate, en donde me brindaron una cálida bienvenida, sin embargo, debido a mi corta estadía, mi intención de por lo menos de alcanzar  la cumbre del Volcán de Izalco fue difícilmente contenida.  Yo sabía que debía ser paciente, un año después logré llegar a la cima del Volcán Izalco.

 

A finales de julio de 2007, inicié la tarea de obtener información para realizar el ascenso al Izalco, en la página de Internet del Instituto Salvadoreño de Turismo – ISTU – , encontré información, horarios, las recomendaciones, la organización de grupos y la normativa para las caminatas en los senderos, incluso se indica que ningún podrá viajar, sin ser acompañado por un guía voluntario de la comunidad que proporcionará el ISTU y sin ser escoltado por la Policía Nacional Civil de Turismo,  todas estas precauciones no están demás.

 

Vía telefónica me comunique con el personal del Parque Cerro Verde para obtener más información, nuevamente fue prevenido, las camitas hacia el Volcán Izalco, deben acompañados de la Policía Nacional Civil de Turismo, y no esta permito el ascenso al Volcán Santa Ana.

 

No abstante de haber realizado más de veinte ascensos a diferentes volcanes de Guatemala, puedo aseverar con mucha determinación que ningún volcán es igual a otro, todos tienen sus particularidades que los diferencian unos de otros. Pero siempre había viajado bajo la guía y organización de la Escuela de Montañismo de K´ashem, observando las normas y recomendaciones de quienes tienen mucha experiencia en este tipo de actividades, haciendo el viaje mucho más cómodo, todo es relativamente fácil. Pero en esta expedición,  todo cambia cuando, hay que improvisar y adaptarse a las circunstancias, estar atento a cualquier cambio de planes, en un país diferente pero que me sentía en casa, gracias al apoyo y hospitalidad de los hermanos salvadoreños,  y la protección y bendición de Dios Todo Poderoso, el día domingo 12 de agosto de 2007, fue posible alcanzar las cumbres de los Volcanes: Izalco con una altitud de 1,965 msnm y Santa Ana con sus 2,382 msnm.

 

El ascenso a los volcanes se puede considerar como un logro personal, para mi es una lucha contra sí mismo, saber hasta donde llegan nuestros límites, poner a prueba la resistencia, la determinación, sin importar el cansancio, esfuerzo, y no claudicar, máximo cuando la cima de la montaña esta muy cerca,  he aprendido que alcanzar la cumbre es algo que no se debe hacer sólo, a diferencia de otras actividades deportivas, lograr llegar a la cima, se disfruta tanto como el que llega primero como el que llega de último, es más, a la última persona en llegar,  es la que más atención se le presta, los demás compañeros le brindan su apoyo, animándolo (a) a seguir y contemplar desde lo alto, el horizonte.

 

En los viajes en las montañas de Guatemala, he coincidido con Carmen Morataya, en varios ascensos a los diferentes volcanes de Guatemala, incluso en la Sierra de los Cuchumatanes, mencionando entre otros, Volcán Pacaya, Acatenango, Fuego, Suchitán, etc.,  Carmen estudia Psicología en la Universidad Landívar, le distingue un carácter agradable, posee muchas habilidades y virtudes, con su semblante lleno de paz y severidad, siempre procura un ambiente de trabajo calmado, además tiene una sonrisa que me encanta.  Le hice la invitación de viajar a El Salvador y realizar el ascenso a la cumbre del Volcán Izalco, gustosamente aceptó la invitación.

 

Ya estaban hechos todos lo preparativos, realizar el viaje los días 11 y 12 de agosto, previo a esa fecha, el fin de semana anterior, exactamente los días 04 y 05 de agosto, la Escuela Montañismo K´ashem organizó un ascenso al Volcán Pacaya, este volcán nos brindó una inolvidable experiencia, observando muy cerca un río de lava, produjo una pequeña erupción lateral, que hizo que todos saliéramos corriendo, gracias a Dios sólo fue el ¡susto!,  aproveche la oportunidad de platicar con varios personas, entre ellos, Luís y varios amigos suyos viajaron desde El Salvador para ir al Volcán Pacaya, nuevamente pregunté para obtener información del Volcán Izalco, Luís me indicó que Carlos Guerra y otros compañeros tenían planeado ir al Izalco, pero aún no definían fecha del viaje, por lo que vía correo electrónico nos coordinamos en el transcurso de la semana, finalmente la expedición fue conformada por seis guatemaltecos y cuatro salvadoreños, Luís y sus amigos coordinaron la contratación de un microbús, para trasladarnos de San Salvador y Cerro Verde, así también proporcionó su casa para hospedar a seis chapines.

 

No obstante, que aún no había certeza de quienes iban a participar por parte de Guatemala, el día viernes hice las reservaciones para viajar en autobús, las normas de Tica Bus, señalaban que el pasajero debía estar casi una hora antes de la salida del bus, para el pago del boleto, revisión del equipaje y documentos de identificación (pasaporte o cédula), razón por la cual le avisé a los demás compañeros que se deberían presentar a las doce del medio día del sábado, y así evitar inconvenientes, ya casi eran la una de la tarde, Carlos y Carmen estaban a tiempo, pero aún no habían llegado los demás compañeros, como una solemne tradición chapina, Miriam, Ghandy y Ronald, llegaron una hora tarde, cuando el bus estaba casi a punto de partir, lo abordamos, y nos dirigimos con destino a San Salvador, el viaje fue confortante, de los seis participantes, yo soy el más veterano, (por no decir el menos joven) por lo que debía guardar compostura, no pude contener en más de una ocasión la risa, los demás compañeros son entusiastas, alegres, joviales, es decir un grupo moleston, difícil tarea mantener la seriedad.

 

Aproximadamente a las cinco y media de la tarde, arribamos a la estación de San Benito, en este lugar nos esperaba Luís, y sus amigos, en un microbús, el cual nos trasladaría a la casa de Luís, y el día siguiente hacia Cerro Verde.  Que emoción y sorpresa enterarme, que también había la posibilidad de realizar el ascenso al Volcán Santa Ana, alcanzar la cima del Izalco y Santa Ana, en un mismo día, en consecuencia, madrugar, y salir desde San Salvador aproximadamente a las cinco y media de la mañana, sin embargo, ya había acordado previamente con Carmen, de trasladarnos hacia Sonsonate, y quedarnos en la casa de mi gran amigo, Don Francisco, nuevamente Lupita y su esposo nos brindaron su cooperación para trasladarnos hacia la casa de Don Francisco, en donde nos dieron una cálida bienvenida, nos sirvieron un vaso de fresco, y Don Francisco lanzó la pregunta, de que estaba hecho el fresco?. Para serles franco, no estaba seguro, era la primera vez que mi paladar percibía ese sabor, cada uno de los presentes dio su respuesta, debido a que era ya muy tarde,  Lupita y su esposo, emprendieron el retorno hacia San Salvador, no sin antes, agradecerles su apoyo, después de unos minutos, Don Francisco nos proporcionó una deliciosa cena, y degustamos de las tradicionales popusas.

 

Algo que caracteriza a Don Francisco, es su habilidad para entablar conversación, platicamos de varios temas durante horas, sin percatarnos que eran más de las once de la noche, y el día siguiente teníamos que madrugar, el día domingo, nuestra jornada empezó a las cuatro y media de la mañana, con una gratificante ducha y un suculento desayuno, el tiempo apremiaba, aún no había terminado de desayunar, cuando sonó mi teléfono celular, la llamada era de los compañeros que se quedaron en San Salvador, indicándome que se dirigían en el microbús hacia el punto de reunión, en la gasolinera que esta en el cruce de la carretera hacia Cerro Verde, estimaban que llegarían aproximadamente a las seis de la mañana, rápidamente nos preparamos para trasladarnos en bus desde la carretera desde Sonsonate, hacia el cruce de Cerro Verde, en donde nos esperaban los demás compañeros, finalmente la expedición esta totalmente integrada.

 

En el trayecto hacia Cerro Verde, pudimos observar el Lago de coatepeque, detuvimos la marcha, y descendimos del microbús, captamos algunas imágenes de un bello paraíso natural, situado en el Centro Occidente de El Salvador, muy cerca de los Volcanes Izalco y Santa Ana, por su origen volcánico, tiene la característica de una forma casi circular, sus aguas tienen una coloración azul, bordeada de una vegetación exuberante. Lamentablemente las arenas del tiempo se consumían, proseguimos nuestro camino hacia las cumbres de Cerro Verde.

 

Aproximadamente a las siete de la mañana llegamos a Casa Cristal, he ahí el inicio de nuestra caminata a los volcanes, es un área grande y verde, posee varias cabañas para pernoctar, ideal para disfrutar con toda la familia de un entorno ecológico, además se puede acampar,  el microbús fue estacionado, y nos dieron la bienvenida los GuardaParques,  es el personal que cuida el parque, preguntamos como cuanto tiempo duraba la camita hacia el Santa Ana, la estimación era de una hora, pero, fuimos advertidos, que las autoridades han suspendido las caminatas en los senderos que conducen a la cima del volcán, bueno, no había otra alternativa que hacer el ascenso al Izalco, antes de iniciar la caminata, solicite a los demás compañeros, hacer la oración del montañista, esto es parte de lo que aprendí en la Escuela de Montañismo K´ashem, es en esencia, la forma en que pedimos permiso a Dios Todo Poderoso, su bendición y nos acompaña a donde quiera va vayamos, de esto puedo dar testimonio, de un incidente ocurrido a 35 montañistas entre los Departamentos de Sololá y Totonicapán del que todos sobrevivimos el día 11 diciembre de 2004, pero este un tema que describiré en otra oportunidad.  

 

Dicha oración la trascribo a continuación:

 

Señor, hoy inicio otra empresa en mi vida,

Y para lograrla humildemente te pido

Que derrames tu bendición sobre mi y sobre mis compañeros

Dame Oh Señor, la inteligencia para buscar la ruta

La fuerza para lograr la cumbre

La cordura para evitar el peligro

Y el entusiasmo para admirar tu obra

Si pierdo el camino, dame Oh Señor, el temple para no desfallecer

Dame también Señor, la sabiduría para que con mis actos

Dignifique a mi patria a mis compañeros y a mi familia.

Amén.

 

Eran más de las siete de la mañana, cuando iniciamos el recorrido, el grupo fue guiado nuestro amigo, William, quien posee bastante experiencia e incluso ha realizado varios ascensos a los volcanes de Guatemala, en una vereda muy accesible, pasando por varios atajos a una carretera de terracería, cruzando por el área boscosa que se dispersa abruptamente al llegar a la base del Volcán Izalco, donde empieza a observarse la lava solidificada, mi asombro fue mayor, al observar variedad de vegetación en ese lugar, si tomamos en cuenta que hace un poco más de cuatro décadas, que ceso la actividad del volcán. Se puede subir al volcán por varios senderos, algunos están bien marcados, que evidencian el paso de muchas personas por el camino más corto hacia la cima del volcán.

 

 

Dadas las condiciones meteorológicas, la mayor parte del tiempo permaneció nublado, alrededor de las nueve de la mañana, alcanzamos la cima del Volcán, no pude disimular mi emoción, en la cumbre del Volcán Izalco, diez montañistas (seis guatemaltecos y cuatro salvadoreños) y compartieron esos momentos, aunque parezca insignificante, es un hecho trascendental en mi experiencia de ascenso a los volcanes, se trataba de mi primer cumbre internacional, realizamos un recorrido alrededor del cráter, captamos algunas imágenes con las cámaras digitales, hicimos un reagrupamiento para descansar y algunos aprovecharon para desayunar.  Los minutos pasaron volando, era el momento de emprender el regreso, caminamos por el sendero que es conocido con el nombre de tobogán,  es un descenso casi en línea recta, conformado por arena y piedras sueltas, con toda precaución descendimos, debido a que con facilidad las piedras se pueden derrumbar y caer precipitosamente, enfilando nuestros pasos hacia el bosquecillo, mejor dicho, así se ve le bosque desde la cima del volcán.  Nos acompaño una leve llovizna, como una refrescante y gratificante brisa.  

 

Al llegar a Casa Cristal, descansamos unos momentos, aprovechamos para realizar paradas técnicas, hacer llamadas telefónicas, etc., después de un receso de casi media hora, divisamos a escasa distancia el Volcán Santa Ana, ligeramente nuestro animo decayó, de manera imprudente, ejecutamos nuestro plan, estábamos concientes que el ascenso no esta permitido por las autoridades salvadoreñas,  por decisión unánime, en caso de que las autoridades nos impidieran continuar, argumentaríamos que por ser de Guatemala ignorábamos la suspensión de caminatas hacia el volcán , con paso cauteloso, con la complicidad de la neblina que rodeaba el lugar, nos dirigimos hacia la población de San Blas, observamos casas abandonadas, un espectáculo desolador, varias poblaciones fueron evacuadas con el fin de ayudar a disminuir y evitar los daños producto de la actividad del Volcán, incluso aún reportan pequeños temblores, sin embargo, no encontramos en el camino a ninguna persona.

 

Siguiendo el sendero que nos conducía, por una vereda entre una exuberante vegetación  a la cima del volcán Santa Ana, en un ambiente de mucha nubosidad, al aproximarnos al volcán, la formación boscosa terminaba en donde la ladera del volcán es mas inclinada, hay rastros de ceniza y se percibe en el aire restos del contenido químico  de las fumarolas y/o gases liberados, aunque no estoy seguro si solo se trataba de vapor de agua, o de dióxido de azufre, monóxido de carbono y sulfuro de hidrógeno, que son comunes en los volcanes activos, bordeando la montaña, continuamos la marcha, aunque hay poca vegetación, predomina la presencia plantas de una variedad de agave –  maguey –, al llegar a una roca que tiene pintada  una flecha que señala un desvió del camino directamente hacia la cima, tome la iniciativa de adelantarme, al cabo de unos minutos, realizamos un reagrupamiento, reanudamos la caminata, a unos pasos  me seguía Ronald, y muy cerca el resto del grupo.

 

Muy próximo a la cumbre del Santa Ana, experimente una sensación indescriptible, enigmática, casi mística, no se si fue producto del cansancio, la deshidratación,  quizás me quede dormido durante un breve lapso de tiempo, pero durante unos segundos no supe como reaccionar, indeciso, me quede quieto, mi sorpresa fue mayor, al percatarme que estaba solo, únicamente se escuchaba en el horizonte, el viento, el que estaba más cerca de mi, era Ronald, a una distancia como de 150 metros, y el resto del grupo muy distante, opte por no comentarles de esto al grupo, quizás ese misterio me sea rebelado algún día, si me preguntan, responderé que sólo fue un  sueño, en la orilla del cráter, di gracias a Dios, por permitirme disfrutar de aquel espectáculo inigualable.

 

El Santa Ana, tiene un cráter amplio y circular, casi de una milla de diámetro (kilómetro y medio), aunque no pude estimar la profundad del cráter, calculo que tenia como unos trescientos metros, en el fondo del cráter, tiene una pequeña laguna con agua acida con una coloración muy particular, y una constante emisión de gases, por limitaciones de tiempo, no intente bordear el cráter, el viento soplaba monedadamente, aunque habían algunas ráfagas muy fuertes, era una suave brisa.  Procure tomar varias fotografías, sin embargo no pude captar la imagen completa del cráter.

 

A paso lento pero seguro, los demás compañeros alcanzaron la cima, aproximadamente a los dos de la tarde, con excepción de un compañero, quien se opto por quedarse muy cerca de la cima, a consecuencia de algunos dolores o calambres.  En condiciones normales, nosotros siempre ayudamos a todos a alcanzar la cumbre,  sin embargo no había tiempo, y además no se podía permanecer por mucho tiempo cerca del cráter, se percibe un fuerte olor a azufre, a petición del mismo compañero, quien nos esperaría y se integrara nuevamente, cuando el grupo emprendiera el retorno. Fue un gesto solidario de su parte, todos estamos consientes que el ascenso debía ser en el menor tiempo posible,  la vista era impresionante, a todos nos llamó la atención, un esplendido paisaje, debido a nuestra brevísima estancia en la cima, olvidamos tomar la foto del grupo en la cumbre, previamente, algunos captaron imágenes en forma individual, posando en la cumbre, alguien mencionó que era tarde para regresar a San Salvador,  en ese momento le pedí a Luís, que pronunciara la oración de cumbre, y que todos le acompañaron;

 

Oración de Cumbre.

 

Señor de las cumbres, mi Señor de las montañas

Frente al cielo inmenso, escabel de tus pies

Yo digo mi oración encendida

Hazme un ser ávido de altura y plenitud

Recio como estos picachos altivos

Amigo del silencio, contemplador de estrellas

Hazme generoso, que no me quede en la cumbre

Que baje iluminado lleno de tu verdad

Y ayude en el valle a mis hermanos

Dame un corazón grande como el horizonte

Indómito para la injusticia y la mentira

Sediento de infinito, que solo en ti se sacié.

Amén.

 

Acto seguido, emprendimos el retorno hacia el microbús, nuevamente el grupo estaba integrado en su totalidad,  retomamos en el sendero que discurre por la ladera del volcán, cruzando por la vereda que conduce la población de San Blas, la lluvia nos dio un refrescante bienvenida, siempre he dicho que en la montaña, la lluvia es parte del paisaje,  en el lugar donde se encontraba estacionado el microbús, no todos llevaron poncho de agua, algunos aprovecharon para realizar un cambio de ropa, limitados por el tiempo, emprendimos el regreso a la Ciudad de San Salvador, sabíamos que a las cuatro de la tarde salía el último bus con destino a Guatemala.

 

Mi primer preocupación al llegar a San Salvador, fue disipada, aunque eran ya más de la cuatro y media de la tarde, el último bus hacia Guatemala no había partido, fugazmente nos despedimos de los compañeros salvadoreños,  realizamos el pago de boleto y abordamos en forma precipitada el bus, cada uno de los participantes llegaron seguros a sus respectivos hogares. 

 

Agradezco a Dios por el éxito de esta pequeña expedición, a los hermanos salvadoreños muchas gracias por brindarnos su hospitalidad y apoyo que hicieron posible alcanzar las cumbres de los volcanes Izalco y Santa Ana,  a Carlos, Carmen, Fredoman, Giovanni, Ghandy, Luís, Miriam, Roland y William por acompañarme en este inolvidable viaje, que Dios los bendiga hoy y siempre.

Fotos de este viaje en http://picasaweb.google.com/blagmiro/VolcanDeIzalcoYSantaAna 

Hasta la próxima cumbre.

 

Blagmiro Contreras

Por Blagmiro - 14 de Enero, 2008, 10:32, Categoría: General
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